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Crisis
Económica Venezuela 94-96
Por
Guillermo Artavia Díaz, Luis Alejandro Calderón
e Ivannia Torres Rodríguez
(Maestría
en Administración de Negocios, UNED, 2006)
I.
Introducción
La vulnerabilidad de los mercados financieros latinoamericanos
al liberarse las economías generó en gran
medida el debilitamiento de estas estructuras económicas,
las cuales, por años, habían sido reguladas
por los gobiernos. Esta situación vino a afectar
a los países latinoamericanos que no se encontraban
preparados para este cambio.
Venezuela ha tenido una década de los noventa,
decepcionante como muchos otros países latinoamericanos
y la atribución de este pobre desempeño,
se debe principalmente a la política económica,
a las fluctuaciones del mercado de petróleo,
y a otros eventos externos como internos no predecibles,
una cuestión difícil.
La
sociedad venezolana encontró esta crisis global
en 1994, acontecimiento que se pudo evidenciar con el
decaimiento del crecimiento económico, las bajas
tasas de inversión privada, influenciado además
que en la parte de la economía no petrolera,
existía una alta inflación, una caída
real de los salarios y el aumento de la pobreza.
Por
lo anterior, y considerando que Venezuela es un país
económicamente petrolero, realizamos un análisis
de las principales variables que afectaron a este país,
tanto en la parte económica, como en la parte
política, social y fiscal, las cuales se vieron
ampliamente afectadas por el debilitamiento que se generó
con la aplicación de los programas de ajustes
estructural, 1989, que se realizaron fuertemente en
esta economía.
Los
efectos distributivos iniciales de este paquete de reformas
implementado en 1989, tuvieron consecuencias políticas
que llevaron a un cambio abrupto de las expectativas
de los negocios (confianza de los inversionistas), que
afectó a la economía y empeoró
aún más el grado de intranquilidad social.
La economía ya se encontraba en una decadencia
significativa.
Estos
impactos, corresponden, por ejemplo, al pasar de un
sistema de control de precios, y otros tipos de rigidez
de mercado, a un sistema de libre mercado, las correcciones
principales en los precios y cambios en la estructura
de incentivos inducen ajustes lentos y costosos a los
agentes económicos y dado que los pobres tienen
menos mecanismos para protegerse contra tales, estos
costos serán soportados desproporcionadamente
por aquellos que están en la cola inferior de
la distribución.
Estos
efectos distributivos negativos fueron puestos en marcha
junto con el resto de las reformas, sin embargo, la
magnitud fue subestimada y la respuesta política
fue mucho mayor de lo que se había pensado posible.
I.
Antecedentes del problema
El
auge de los precios del petróleo a partir de
1973 había generado que la economía interna
del país dispusiera de una masa de excedentes
provenientes de la renta (impuesto) no generados por
la economía interna (parte de la economía
que no depende de la economía petrolera), pero
sí, disponibles para ser invertidos, situación
que generó en la economía una cantidad
de excedentes provenientes de la renta que pudieran
ser invertidos. Al respecto, Baptista (1997) señala:
“la contradicción existente entre la capacidad
para acumular capital, esto es capacidad para ampliar
la producción, y la posibilidad de que el mercado
venezolano pudiera absorber la mayor producción,
y a su vez, garantizar una tasa de ganancia razonable
se manifestó desde finales de la década
de los setenta.”
Al incrementarse la acumulación de capital en
niveles muy por encima de lo que era posible que la
sociedad venezolana absorbiera productivamente, sobrevino
el colapso del modelo de capitalismo generado de las
rentas del petróleo. En su momento Baptista (1997:
151) señaló: “El colapso ocurre,
en breve, no cuando la renta merma y desaparece sino
justamente en el caso contrario”.
Como
se muestra en el siguiente cuadro, el impacto del petróleo
en la economía venezolana era considerable.
Cuadro
N° 1: Impacto del Petróleo en la Economía
de Venezuela
Indicador
(Promedio) |
1970-1979 |
1980-1989 |
1990-1999 |
| Ingresos
Fiscales Petroleros/PIB |
15.1
|
13.2
|
9.8 |
| Ingresos
Fiscales Petroleros/Ingresos Totales |
70.1
|
60.7
|
47.4 |
| Exportaciones
Petroleras/Exportaciones Totales |
87.4
|
82.2
|
81.3 |
| Exportaciones
Petroleras/PIB |
23.0
|
21.2
|
22.9 |
| PIB
Petrolero/PIB total |
31.3
|
20.0
|
25.3 |
Fuente:
FMI y BCV.
En
consecuencia, en períodos de bonanza petrolera,
se aceleró el crecimiento de la actividad económica,
el resultado fiscal es generalmente un superávit
o presenta un déficit manejable y la situación
externa es relativamente sólida. Lo contrario
sucede cuando los precios petroleros se derrumban.
Es
a comienzos de 1983 cuando la crisis económica
de Venezuela se mostró con toda su intensidad
(esta situación trajo repercusiones con el tiempo
en la economía venezolana, las cuales se vieron
reflejadas en la crisis de 1994-1996). Ella se manifestó
a través de la crisis del pago de la deuda externa
que enfrentó el país (al igual que otros
países de América Latina), debido al colapso
del modelo de acumulación capitalista rentístico,
y al inadecuado manejo de la política económica.
Los factores de orden estructural y coyuntural (disminución
de los precios del petróleo, de la inversión
y de las exportaciones petroleras, excesivo endeudamiento
externo y exigencia del pago de la deuda vencida), se
muestran con toda su fuerza. A partir de ese momento,
se adoptaron un conjunto de medidas tendentes a ajustar
la economía para corregir los desequilibrios
macroeconómicos, evidenciados en el déficit
de la balanza de pagos y en las cuentas del sector público.
Cuadro
N° 2: Indicadores Macroeconómicos
Indicador
(Promedio) |
1951-1960 |
1961-1970
|
1971-1980 |
1981-1990 |
1991-1999 |
| Crecimiento
real de PIB (%) |
7.9
|
6.0
|
4.2
|
0.7
|
2.1 |
| Índice
de Precios del Consumidor (var. Anual %) |
1.9
|
1.0
|
8.5
|
25.0
|
44.8 |
| Balance
de la Cuenta Corriente (%PIB) |
-0.7
|
2.6
|
2.0
|
1.9
|
2.9 |
| Balance
Fiscal del Gobierno Central (%PIB) |
n.a. |
0.2
|
1.2
|
-1.3
|
-1.7 |
| Precio
de la Canasta Petrolera Venezolana (US$) |
13.3
|
9.4
|
28.1
|
32.3 |
16.8 |
Fuente:
FMI y BCV
Los
problemas económicos serios para Venezuela comenzaron
en los años ochenta, tal y como se muestra en
el cuadro anterior. Desde 1950 y hasta la década
del setenta el país presentó tasas de
crecimiento económicamente altas contra una baja
inflación y, así como un superávit
fiscal y uno externo. No obstante, durante los ochentas
el crecimiento del PIB comenzó a desacelerarse
y se hizo extremadamente volátil, la inflación
sobrepasó los dos dígitos(Ver Anexo N°
2), y tanto las cuentas fiscales como las externas comenzaron
a deteriorarse de manera acelerada. Adicionalmente,
el desempleo y el tipo de cambio (Ver Anexo N° 1)
comenzaron a mostrar variaciones nunca vistas en la
historia económica del país. La principal
razón para este cambio de relativa estabilidad
a una enorme volatilidad fueron los choques petroleros,
primero positivos en los setenta, y luego negativos
en los ochentas. La incapacidad de la economía
venezolana para manejar estos choques llevó al
primer intento fallido de estabilización macroeconómica
en 1989. Desde luego, las políticas económicas
que funcionaron bien durante los años de estabilidad,
no tuvieron efectividad en tiempos de mayor turbulencia.
En
ese año, 1989, el gobierno decide adoptar un
programa de ajustes, sujeto a los condicionamientos
que establecieran el Fondo Monetario Internacional (FMI)
y el Banco Mundial (entidades internacionales que intervinieron
por un acuerdo de financiamiento de US$ 600 millones
que costearía el programa de reformas a emplear),
y dirigido a lo que se consideró como una liberación
de los precios de los bienes y servicios, apertura de
los mercados, libre flotación del tipo de cambio,
reformas financiera, fiscal y de la política
comercial, fuertes estímulos a la inversión
extranjera, programa de privatizaciones, entre otros,
todo con el único fin de transformar el modelo
de desarrollo de la economía venezolana, la cual
tenía una alta dependencia del petróleo.
A
juzgar por el pobre desempeño de la política
macroeconómica de los últimos años,
década de los ochenta y noventa, (alta inflación,
crecimiento débil y volátil, crisis cambiarias
y en los términos de este intercambio insuficientemente
amortiguados, desmonetización, amplio déficit
fiscal y caída en el PIB per cápita),
además de que el programa de ajuste no se desarrolló
como debía ser, la política económica
fue poco eficiente en el cumplimiento de sus objetivos
básicos: estabilidad, crecimiento económico.
Cuadro
N° 3

Como
se muestra en esta gráfica, podemos observar
que en parte de la política económica,
lo correspondiente a la política fiscal, tuvo
un enorme decrecimiento en los ingresos fiscales en
los correspondientes al petróleo (impuestos de
renta) decayó enormemente en contraposición
con los ingresos no petroleros (IVA, impuesto de renta
a personas físicas y jurídicas, tributo
a las importaciones, entre otros), los cuales crecían
pero de una manera que no compensó adecuadamente,
lo que no sustentó el decaimiento de los ingresos
provenientes del petróleo.
Asimismo,
otros aspectos que afectaron considerablemente la política
fiscal de Venezuela, dentro de los años de 1990
a 1996, correspondieron a:
-
Exceso
de Volatilidad y Ciclos Petroleros. Debido a que el
sector público es exportador neto de petróleo,
los ingresos fiscales y el resultado fiscal fueron
muy volátiles y asociados a la variabilidad
de los precios de los hidrocarburos.
-
Déficit
Fiscales Estructurales. Desde 1990, la mayoría
de los resultados fiscales habían sido deficitarios,
algunos de magnitud considerable. Debido a la caída
sostenida de las exportaciones petroleras per-cápita
reales, el incremento de los gastos y un nivel muy
bajo de ingresos tributarios no-petroleros.
-
Bajos
Ingresos No Petroleros e Instituciones Tributarias
Débiles. Aunque desde la implementación
del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en 1993, los
ingresos no-petroleros se habían incrementado,
permanecieron a bajos niveles si se comparaban con
otros países latinoamericanos. Mientras que
la presión tributaria en Venezuela era de alrededor
del 11%, medida con respecto al PIB no-petrolero,
el promedio para América Latina estaba cerca
del 16%. Adicionalmente, más del 50% de la
Población Económica Activa laboraba
en el sector informal, lo que reducía considerablemente
la base impositiva. También existieron altos
niveles de evasión y de elusión impositiva,
y la administración de los impuestos llevada
a cabo por el SENIAT(Servicio Nacional Integrado de
Administración Aduanera y Tributaria) presentaba
importantes fallas. Adicionalmente, habían
muchos impuestos menores, difíciles de administrar,
y la legislación impositiva era bastante compleja.
Las instituciones judiciales eran débiles,
y las multas y penalidades generalmente no se aplicaban.
-
Gasto Público con Tendencia al Alza, Volátil
y Excesivamente Rígido. El gasto público
había tendido al alza en los últimos
años. En 1995 el gasto representaba 18,6% del
PIB. Esto tenía que ver con un aumento en las
erogaciones por concepto de sueldos y salarios, especialmente
en los despachos de educación, salud y defensa.
-
Uso
de la Devaluación como Instrumento de Ajuste
Fiscal. La devaluación produce un efecto fiscal
favorable en el caso venezolano debido a que la cuenta
corriente del sector público es superavitaria
por excelencia. En consecuencia, en períodos
de bonanza petrolera generalmente tiende a haber apreciación
del tipo de cambio para contener presiones inflacionarias,
lo que deteriora el resultado fiscal de manera importante
(García, et al, 1997). Sin embargo, en períodos
de bajos precios petroleros y dificultades fiscales,
la devaluación es utilizada para mejorar las
cuentas fiscales, pero teniendo como contrapartida
una mayor inflación.
En lo que corresponde a política monetaria el
Banco Central de Venezuela (BCV) utilizó activamente
lo que son las operaciones de mercado abierto con bonos
de su propia emisión, todo con el fin de poder
a través de estos mecanismos de transparencia
y efectividad del manejo monetario, alcanzar objetivos
anti inflacionarios y de estabilidad externa de la moneda.
Todas estas situaciones comentadas anteriormente, generaron
la crisis que se presentó entre 1994 y 1996,
consecuencias que a pesar de que se realizaron políticas
para mejorar la situación y salir de ella, se
mantienen hasta cierto punto en la economía venezolana.
II.
Justificación e importancia del tema
La
economía venezolana a mantenido durante muchos
años, la dependencia generada por las utilidades
o rentas que se perciben de la producción y exportación
del petróleo, lo que no le ha permitido tener
una visión más clara de las perspectivas
económicas que debían haberse generado
como apoyo a la sostenibilidad de la economía
basada únicamente en la exportación del
petróleo, conllevando, a que no se mirara en
políticas de más largo alcance, que generaran
una mejor distribución de las ganancias.
Desde
esta perspectiva, la apertura económica a la
que se ve obligada a realizar Venezuela, es uno de los
aspectos económicos más importante que
debemos considerar para Latinoamérica, dado que
inicia una nueva estructura, donde las decisiones que
se vayan a tomar no dependerán del exterior,
sino, de políticas estructuradas internamente,
donde se logre una mayor competencia interna, que se
ubique adecuadamente dentro del contexto de la globalización
y así también, se logre el estímulo
del proceso de inversión, el cual ha venido decayendo
constantemente en los últimos años, aspecto
que constituye un caso único a nivel mundial.
III.
Objetivos de la investigación
Como
los principales aspectos a evaluar en este trabajo,
consideramos conveniente que se analicen, lo que correspondan
a:
-
Enmarcar aquellos aspectos que generaron la situación
presentada en Venezuela entre 1994 y 1996.
-
Analizar los alcances de la crisis y la manera más
apropiada de afrontarla.
-
Relacionar el contexto político y social con
el desenvolvimiento de la crisis.
-
Las medidas que se tomaron para afrontar la crisis
que se venía presentando desde años
anteriores y que generaron la crisis de 1994-1996
y las posibles medidas que podían tomarse para
no haberse generado la misma en los años de
1994-1996.
Es
conveniente señalar, que los objetivos propuestos
para la investigación, se fundamentan en el colapso
político, social y económico en que se
vio sumergida Venezuela, dada la crisis experimentada.
Asimismo, buscaremos la manera de aportar diferentes
políticas económicas, fiscales, monetarias
y cambiarias, que permitieran combatir esta crisis para
encontrarle una salida a mediano y largo plazo al futuro
incierto que se tenía en el país.
IV.
Origen de la crisis económica Venezolana para
1994-1995
La
crisis venezolana se viene originando desde 1973, donde
se inicia un proceso que con el pasar de los años
se ve agravado, cada vez más, con la caída
de la renta petrolera, la alta deuda externa y las decisiones
políticas que se tomaron de manera fuerte e impactante
que no lograron sus objetivos. Sin embargo, esta crisis
tiene un carácter endógeno, ya que principalmente
se ve determinado por un modelo de desarrollo basado
en las rentas del oro negro (petróleo), que privilegió
una cierta especialización de la economía
que la hizo improductiva hasta cierto punto, así
como la insuficiencia del gobierno de regular adecuadamente
los procesos económicos. A continuación
se presentan los factores que originaron la crisis,
tomando en consideración, los aspectos económicos,
políticos y sociales que la englobaron.
Dentro
de este aspecto, podemos considerar los aspectos monetarios
y fiscales siguientes:
a)
Dentro del periodo de 1990 a 1996, se obtuvo 1 periodo
con superávit y 5 periodos con déficit,
debido a la alta dependencia de los resultados fiscales
que se tenían, con la variación de los
precios del petróleo, lo que generó una
alta volatilidad del balance fiscal. Siendo el más
preocupante el vivido en 1994
(-13.2% del PIB)
b) La situación anterior, inició un proceso
de inestabilidad monetaria y la aparición de
presiones inflacionarias. (Véase Anexos)
c) Al tenerse una política fiscal expansiva,
el gobierno debió intervenir en mayores actividades
económicas que no le correspondían hasta
ese momento, en plena competencia con el sector privado,
contribuyendo al déficit público estructural,
lo que requería nuevos endeudamientos en el exterior
para hacerles frente.
d) En 1983 se decidió abandonar el sistema de
cambio fijo por el de un sistema de cambio múltiple
(vigente hasta 1989). Corresponde a aquellos arreglos
cambiarios establecidos bajo un régimen cambiario
fijo y/o flexible, en los que coexisten distintas tasas
de cambio (de compra y de venta), por grupos de actividades
de ingresos y pagos dentro de la balanza de pagos, los
cuales se negocian todas en un mismo período
y, en donde la oferta de divisas a comerciar es controlada
por la autoridad monetaria y/o puede ser determinada
por el mercado.
e) En 1989, se buscan tasas de interés de estímulo
para determinadas actividades económicas, así
como el control monetario, lo que no generaba un rumbo
fijo de la situación económica.
f) Se tenía un inadecuado régimen de supervisión
y regulación bancaria. La Superintendencia de
Bancos no tenía autonomía financiera,
administrativa ni funcional.
g) La expansión fiscal y monetaria, conjuntamente
con las maxidevaluaciones, han dado lugar a un proceso
inflacionario. La tasa de inflación fue de 71
% en 1994, de 60 % en 1995 y de 103% en 1996.
a)
En 1984, con la entrada del nuevo gobierno, el Banco
Central de Venezuela (BCV) retomó la administración
de las tasas de interés, con el fin de reactivar
la actividad económica, sin embargo, el peso
de la opinión que tenía el gobierno, no
permitía aplicar adecuadamente las políticas.
b) La legislación vigente para la década
de los ochenta, permitía que el BCV financiara
de manera indirecta al gobierno.
c) La creación de entidades institucionales para
atender las necesidades financieras de ciertos sectores
económicos generó un mayor déficit.
d) La costumbre por parte de los gobiernos en tener
un enorme gasto público producto de un abultado
número de subsidios y regalías; y una
política de endeudamiento demasiado arriesgada,
y como los ingresos por concepto de exportaciones petroleras
eran suficientes para cubrir el gasto público,
realmente no se desarrolló nunca una política
económica y menos una política tributaria
eficiente y adaptada a la realidad del país y
modernizada
a)
El debilitamiento del mercado petrolero y el cierre
del financiamiento externo empezaron a generar en la
década de los ochenta una población desempleada
alta. Dicha situación se vivió en su máximo
esplendor en 1995 y en 1996. Véase Anexo N°
1.
b) La elevada concesión de préstamos a
personas y empresas sin el debido análisis de
riesgo y emisión de garantías inadecuadas,
poco a poco crearon una población menos capaz
de hacer frente a las deudas.
c) La sociedad no tenía un adecuado conocimiento
del riesgo bancario, dada la escasa información
suministrada, lo que no le permitía a la sociedad
un adecuado análisis y seguimiento de las instituciones
financieras, con respecto al estado en que se encontraban,
con llevando a que tuvieran pérdidas económicas
y financieras considerables.
Además,
como el sistema impositivo venezolano mostraba una marcada
dependencia con respecto al petróleo, se puede
constatar que los ingresos petroleros en 1994 representaban
un 47% de los ingresos fiscales totales, si se compara
con 1989, un 60%, existe una reducción considerable.
El impuesto sobre la renta aplicada a personas naturales
apenas contribuye con un 2.5% de lo recaudado, mientras
que otros impuestos como los que corresponden a licores,
cigarrillos, fósforos, sucesiones, etc., apenas
aportan un 2% de lo recaudado. Todo vino en decaimiento
por el tipo de políticas que se estaban aplicando
de acuerdo a los programas de ajuste.
Asimismo,
la tarifa ad-valorem máxima fue reducida de 135%
a 80% para los bienes de consumo y 50% para las materias
primas, bienes intermedios y bienes de capital. La simplificación
del sistema de tarifas de importación incluyó
la eliminación de los aranceles diferenciales
basados en peso o volumen. Las restricciones cuantitativas
fueron reducidas y planificadas para que fuesen eliminadas
de manera gradual. Posteriormente, la tarifa máxima
de importación fue reducida en 50%, se eliminaron
todos los restantes aranceles de importación
y se redujeron más las restricciones cuantitativas:
sólo el 15% de las importaciones de bienes manufacturados
requerían permisos.
En 1991 la tarifa máxima fue reducida a 40% con
excepción de los vehículos automotores
con grandes motores (mayores de 3000 c.c.) y bebidas
alcohólicas, para las que se mantuvo una tasa
máxima de 50%; las tasas para bienes intermedios
fueron reducidas a 20-30% (excepto para los productos
del Pacto Andino, que ya tenían una tasa máxima
de 15%). Las tarifas para bienes de capital e intermedios
fueron reducidas a un máximo de 5% si no eran
sustitutos de productos del Pacto Andino y a 10% si
competían con algún miembro del Pacto.
Las prohibiciones de aproximadamente 120 bienes de lujo
fueron eliminadas y reemplazadas por una tarifa de 40%.
El impuesto sobre servicios de aduana fue reducido de
5% a 1%. Se estableció un sistema especial para
las importaciones de vehículos automotores, con
tres categorías para vehículos armados
con tarifas de 5, 10 o 25%. Todos los monopolios de
importación fueron eliminados.
Las
exportaciones con un contenido de valor agregado local
de 30-90% recibieron un crédito de impuestos
de 30% de su valor, mientras que más de 90% recibió
un crédito de 35%. Este esquema reemplazó
un sistema escalonado que llegaba hasta el 48%. En marzo
de 1990, comenzó a implementarse la caída
gradual de los subsidios a la exportación planificada
en 1989. Los incentivos de impuestos a la exportación
fueron reducidos en 50%, a 15 y 18% del valor de las
ventas y en 1991 se eliminó del todo y reemplazó
mediante un sistema de reintegro de aranceles de importación.
Estos
aspectos son de consideración, ya que no solo
afectan la parte económica del país, sino,
el financiamiento que se requiere para la parte de la
gestión del gobierno y también a la población
en general, dado, que una mala decisión gubernamental
traía consecuencias sobre todos los venezolanos,
lo que al final, se reflejó con los resultados
obtenidos en 1996.
V.
Alternativas de política económica
Considerando
que el gobierno venezolano intervino en el control de
aquellas entidades que se encontraron en una situación
de desequilibrio, existían otras políticas
que en buena teoría podrían haber aplicado,
las cuales consideramos convenientes comentar, tales
como:
-
El haber preparado un plan de contingencia fiscal,
monetario y económico, para prevenir cualquier
movimiento de inestabilidad que resultara en el transcurrir
de los años, como medida cautelar en las épocas
en que el precio del petróleo crecía
constantemente. A pesar de que era una posibilidad
que se podía dar (que las rentas no alcanzaran
a satisfacer todas las demandas) se debía contemplar
como una inversión que generaría una
solución a un problema que tenía matices
de realizarce, dado el poco control que se estaba
teniendo.
-
Como una de las medidas cautelares, en 1973 se pudo
iniciar con una política de reducción
del gasto público, es decir, tratar de mantener
un equilibrio entre los ingresos que se generaban
y los gastos que se tenían, de manera que no
se tuviere que recurrir al financiamiento con el sector
externo.
-
Asimismo, se debieron haber generado políticas
tributarias adecuadas que le permitieran al gobierno
obtener recursos que no fueran únicamente de
las rentas del petróleo, como se comentó
anteriormente, en 1989 el 60% de los ingresos fiscales
provienen del oro negro y en 1994 se tenía
un 47% de esos ingresos fiscales.
-
Al realizar una liberación del tipo de cambio,
es decir, establecer un régimen de cambio múltiple,
permitió que existiera una mayor especulación
del tipo de cambio, aspecto que consideramos pudo
haber mejorado, si se hubiere establecido un sistema
que no fuera tan rígido pero tampoco tan flexible,
de manera que la economía no sufriera un impacto
tan profundo.
-
La utilización de los instrumentos fiscales
logrando una estabilización y un crecimiento
dentro de lo que corresponde a un adecuado balance
macroenómico, una distribución equitativa
de la renta y una eficiencia en la asignación
de recursos, es otra estrategia que debía haberse
aplicado. Sin embargo, el mantener las tres equiparadas
es algo difícil, por lo que el gobierno debe
buscar cuales son los ideales políticos que
se desean obtener, en ese momento el gobierno debió
decidir entre un sistema tributario eficiente o uno
que interfiere menos con el comportamiento económico
y creara un menor impacto sobre las decisiones para
trabajar, ahorrar o invertir, y un sistema tributario
de distribución deseable o uno que logre mejor
los objetivos de equidad de la sociedad.
VI.
Desarrollo de la Crisis
Debemos
iniciar con una explicación de lo acontecido
en la década de los ochenta, ya que a partir
de 1983, Venezuela implementó dos programas de
ajustes que crearon un nuevo entorno para la agricultura
venezolana. Durante el período 1983-1988, se
instrumentó un programa de ajuste de orientación
heterodoxa (una forma de reducir el déficit fiscal,
para reducir la expansión monetaria y resolver
los programas de la balanza de pago) , basado en el
control de precios, de las tasas de interés y
del tipo de cambio, restricciones al comercio exterior,
incremento del gasto público agrícola,
de los subsidios a los productores y otras medidas.
A la disciplina fiscal y monetaria que caracterizó
el período subsiguiente a la crisis de pagos
(1983-85), le siguió uno de expansión
económica, impulsado por la fuerte intervención
del Estado y del crecimiento del gasto público
más allá de las posibilidades del país,
que además, debía pagar cuantiosos recursos
por concepto del servicio de la deuda externa. Este
crecimiento del gasto gubernamental se dio paralelamente
a una caída drástica de los ingresos petroleros.
La economía logró crecer durante el lapso
1985-1988. El Producto Interno Bruto (PIB) y el PIB
no petrolero (PIBNP) lo hicieron a la tasa media anual
del 5,3 y del 5,8% respectivamente. La tasa de desempleo
disminuyó desde el 12,1% en 1985 al 6,9% en 1988.
Toda esta reactivación económica, se había
logrado sin embargo al altísimo costo de producir
graves desequilibrios macroeconómicos, evidenciados
a través de elevado déficit fiscal, altas
tasas de inflación, excesiva sobrevaluación
del tipo de cambio oficial, tasas de interés
reales negativas, pérdida de reservas monetarias
internacionales y otros.
Como resultado, la economía y el sector agrícola
crecieron, pero a un alto costo ya que se generaron
desequilibrios de orden macroeconómico. Luego,
a comienzos de 1989 el gobierno aplicó un programa
de ajuste de corte ortodoxo.
El proceso de ajuste macroeconómico implica la
aplicación de instrumentos de política
económica que se utilizan para corregir dos desequilibrios
económicos básicos:
a) déficit persistentes en la balanza de pagos
que conduce eventualmente a una carga de deuda externa
imposible de atender y
b) déficit fiscal persistente que tiende a crear
presiones inflacionarias y origina un círculo
vicioso de incertidumbre respecto a las políticas
macroeconómicas, distorsiones en la asignación
de recursos y desestímulos para la inversión
productiva.
Las políticas de ajuste macroeconómico
se refieren a los instrumentos que tienen por objetivo
reducir los desequilibrios básicos de la economía,
en las cuentas externas, en el uso de los recursos internos
y al mismo tiempo tratan de cambiar la estructura de
los incentivos y de las instituciones, en el caso de
Venezuela, la inconsistencia que predominó, nunca
permitió que se madurara adecuadamente el concepto,
esta situación se ha vivido por un lapso de tiempo
considerable, donde, con el pasar de cada gobierno,
se tiene que volver a negociar.
Este programa de ajuste (1989,a partir de este año
se cambio de un programa heterodoxo a un programa ortodoxo)
con corte ortodoxo, (los objetivos y las políticas
de estabilización y ajuste estructural que se
propusieron se basaban en la liberación de los
precios de los bienes y servicios, apertura de los mercados,
libre flotación del tipo de cambio, reformas
financiera, fiscal y de la política comercial,
fuertes estímulos a la inversión extranjera,
programa de privatizaciones y reducción del papel
del Estado en la economía), contempló
dentro de sus aspectos fundamentales una reforma financiera
basada en una represión, debido principalmente
a varios aspectos que la motivaron como fueron:
a)
Una política monetaria que pretendía
un mayor manejo de las tasas de interés, un
sistema de encaje legal selectivo y diferenciado por
tipo de instrumento financiero e institución.
b)
Al establecerse una política de fijación
administrativa de las tasas de interés, las
mismas se volvieron negativas, por una inflación
creciente, conllevando a un desequilibrio en los mercados
monetario y cambiario.
c) No existía un régimen legal financiero
adecuado, que permitiera respaldar el crecimiento
del sistema financiero acorde con la expansión
de la economía.
d)
Inadecuado régimen de regulación y supervisión
bancaria.
En
los últimos años había sido muy
difícil articular una comprensión clara
de qué es lo que se requiere para que se logren
los objetivos. Una parte fundamental son los elementos
básicos, eficiencia en el gasto y reformas institucionales
para que funcione la economía. Una economía
funciona cuando está ordenada, y eso pasa por
una política fiscal clara, un presupuesto que
se respete y en el que, además, funcionen los
mecanismos de contrapeso. Sin embargo, todos estos aspectos
no fueron puestos en marcha adecuadamente durante los
noventa, lo que contribuyó a que se realizara
nuevamente un decaimiento en la economía, esto
a pesar de que entre 1990-1992, como consecuencia de
la Guerra del Golfo Pérsico, aumentaron los ingresos
fiscales, sin embargo, en 1992 resurgieron los desequilibrios
económicos expresados por el déficit en
la balanza de pagos y las cuentas fiscales, aunado esto,
a los problemas de inestabilidad política vivido
entre 1992 y 1993.
Con el nuevo gobierno en 1994, se regresó a una
nueva fuerte economía regulada con controles
sobre el mercado de divisas, los precios y las tasas
de interés. Todas estas decisiones agudizaron
las crisis en lugar de mejorarlas declinación
de la actividad económica no petrolera, aumento
del desempleo, aumento de la inflación a pesar
de los controles, pérdida de reservas monetarias
internacionales, desconfianza hacia el país en
los mercados internacionales.
VII. Medidas adoptadas para salir de la crisis
económica
A
partir de junio de 1994 se regresó nuevamente
a una fuerte economía regulada con controles
sobre el mercado de divisas, los precios, las tasas
de interés y otras áreas. Sin embargo,
el gobierno no pudo volver atrás en lo que se
refiere a la reforma de la política comercial,
y a pesar de la incoherencia que esto generaba con la
política de controles, tuvo que mantener el cumplimiento,
aunque con ciertas restricciones, de sus compromisos
de libre comercio en el marco de la integración
regional (sobre todo con Colombia). En síntesis,
el programa económico basado en los controles
no dio el resultado esperado, y en consecuencia, en
abril de 1996, la administración del Presidente
Caldera tuvo que dar marcha atrás en su política
y firmar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional,
bajo la condición de adoptar un nuevo programa
de ajustes denominado “Agenda Venezuela”.
La
Agenda Venezuela es un programa económico que
retoma en sus principios básicos las reformas
que se habían propuesto en el programa de ajustes
de 1989. Es un programa de estabilización y reformas
estructurales que tiene como objetivo fundamental restablecer
los equilibrios macroeconómicos básicos.
Se trata de un programa cuyo eje es el ajuste fiscal
(eliminación del déficit) acompañado
de reformas en el marco jurídico que regula el
mercado laboral, profundiza en la privatización,
en la apertura petrolera, en la reforma del sistema
de seguridad social y en el fortalecimiento del sistema
financiero. Las políticas iniciales de la Agenda
Venezuela incluyeron:
-
eliminación del control de cambios,
-
liberación
de las tasas de interés y de los precios(excepción
de una canasta de medicamentos),
-
ajuste
del precios de los derivados del petróleo y
de los servicios básicos,
-
aumento
del impuesto al consumo suntuario y a las ventas al
mayor,
-
medidas para restringir el gasto público,
-
privatización de las empresas básicas
y de la banca en manos del Estado.
Entre
los logros importantes del programa se encuentran:
1.
Disminución del ritmo inflacionario mensual en
1996, luego de un nivel máximo en mayo de ese
año. No obstante, la tasa de inflación
continúa siendo elevada.
2. Estabilización del tipo de cambio.
3. Mejora de las cuentas fiscales, aunque el factor
incremento de los precios del petróleo, en 1996,
fue determinante para este resultado.
4. Aumento de las reservas monetarias internacionales
(impulsadas también por el aumento de los precios
del petróleo parcialmente).
Sin embargo, el crecimiento económico y la disminución
de la tasa de desempleo sólo se esperaba alcanzarlo
en 1997. Mientras tanto, la tasa de inflación
esperada para 1997 se ubica en 35%, aunque es menor
que la de 1996 (99,9 %). En 1996, los componentes de
la demanda agregada declinaron fuertemente. En el caso
del consumo privado la disminución fue del 4%
mientras que la inversión cayó en 7,2%,
con una fuerte disminución de la inversión
privada por tercer año consecutivo del 32,8%.
No puede negarse sin embargo, que las expectativas económicas
habían mejorado, por lo que se esperaba que en
1997 el PIB lograra crecer por encima del 4%, que la
inflación se ubicara entre 35 y 40%, las exportaciones
no petroleras aumentaran por encima de los US$ 5.000
millones y se mantuviera el equilibrio en las cuentas
fiscales con superávit de la balanza de pagos,
gracias a los balances positivos de la cuenta corriente
y de la cuenta capital.
No
debe desconocerse que a pesar del mejoramiento en las
expectativas, la instrumentación de las reformas
a la Ley Orgánica de Trabajo, los aumentos de
salarios en la economía y en el sector público
más allá de lo previsto, así como
la lentitud en los programas de privatización
y reestructuración de la administración
pública, introducen elementos que impiden bajar
la tasa de inflación hasta el nivel deseado de
una cifra, mientras que las bases para mantener permanentemente
un equilibrio fiscal se debilitan.
VIII.
Lecciones de la Crisis
Una
vez expuesto un panorama amplio de las situaciones acontecidas,
concluimos en que se presentan las siguientes enseñanzas:
1.
La Agenda Venezuela sirvió para vislumbrar una
determinada orientación de lo que será
la política económica del futuro. Es decir,
continuará, no sin dificultades, la introducción
de reformas económicas e institucionales destinadas
a insertar a Venezuela en los procesos de globalización
y en los mercados internacionales. Y esto significa
que todos los sectores productivos, incluyendo el agroalimentario,
para poder sobrevivir deberán aumentar su productividad
como instrumento para hacerse más competitivos,
preservar sus mercados e incursionar con las exportaciones
en otros mercados a la par que se mantienen tasas de
ganancia atractivas.
2.
El retroceso vivido por el país en materia de
distribución del ingreso y el crecimiento de
los niveles de pobreza configuran una situación
muy difícil, en la cual se deben buscar los mecanismos
necesarios para mejorar la distribución del ingreso
y reducir sustancialmente los niveles de pobreza.
3.
La dependencia que se tiene sobre las rentas que genera
el petróleo, es un aspecto muy negativo que debe
ser analizado y revisado por el gobierno, dado que es
un recurso natural agotable, en el que el país,
debe iniciar a buscar nuevos mecanismos de generar ingresos,
ya sea con la agricultura o la industria, de manera
que se logre un equilibrio con las exportaciones de
llamado oro negro(petróleo).
4.
El Estado debe aportar el entorno apropiado y la base
apropiada para el desarrollo de empresas privadas vigorosas
y competitivas, además, debe fomenta la formación
educacional de alto nivel (licenciatura y hasta doctorado),
a fin de que las empresas privadas tenga la mano de
obra interna necesaria para su desarrollo.
IX.
Bibliografía
- Banco Central de Venezuela, Evaluación de la
Política monetaria durante 1995, Caracas, Abril
1995(doc. Interno)
- Gutierrez, Alejandro. (1995). La Agricultura venezolana
durante el período de ajustes.Caracas: Fundación
Polar-Area Economía Agroalimentaria, serie Estudios
Especiales.
- Baptista, Asdrúbal (1989): “Tiempos de
Mengua. Los años finales de una estructura económica”
(Separata). Fundación Eugenio Mendoza. Venezuela
Contemporánea
- Guiti,L (1994). El Rol del petróleo en la economía
Venezolana contemporánea. (1era edición).Caracas:
Publicación Ministerio de la Secretaria de la
Republica de Venezuela.
- Córdova, Armando (1990): “La Estructura
Económica Tradicional y el Impacto Petrolero
en Venezuela. La economía contemporánea
de Venezuela. Tomo I
- Banco Central de Venezuela. Anuarios de cuentas nacionales
(varios años).
- www.ilustrados.com/documentos/cambiaria.pdf
Algunas páginas de Internet consultadas:
-
www.bcv.org.ve
- www.mem.gov.ve/
- www.pdvsa.com/
- www.camarapetrolera.org
- www.mpd.gov.ve/
- www.opec.org
- www.ucv.ve/
- www.cgr.gov.ve
ANEXOS
Venezuela:
variables macroeconómicas seleccionadas, 1986-1996
| Año |
1986 |
1987 |
1988 |
1989 |
1990 |
1991 |
1992 |
1993 |
1994 |
1995 |
1996 |
|
Porcentajes de variación anual |
| Producto
Interno Bruto per cápita (PIBPC) |
4,0 |
1,1 |
3,3 |
-11,1 |
4,0 |
7,5 |
3,9 |
-1,9 |
-5,0 |
1,2 |
-3,8 |
| Producto
Interno Bruto (PIB) |
6,5 |
3,6 |
5,8 |
-8,6 |
6,5 |
9,7 |
6,1 |
0,3 |
-2,8 |
3,4 |
-1,6 |
| PIB
Petróleo |
8,7 |
5,2 |
4,1 |
0,0 |
13,9 |
10,3 |
-1,2 |
7,1 |
4,7 |
7,1 |
4,9 |
| PIB
No petrolero (PIBNP) |
6,0 |
5,6 |
5,0 |
-9,8 |
4,5 |
9,6 |
8,2 |
-1,5 |
-4,9 |
1,7 |
-3,6 |
| PIB
Agrícola (PIBA) |
7,7 |
4,0 |
4,6 |
-5,1 |
-1,5 |
2,4 |
2,1 |
-2,7 |
1,9 |
0,6 |
0,3 |
| PIB
Manufactura |
7,1 |
2,5 |
6,9 |
-11,8 |
6,0 |
9,7 |
| |