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Crisis
de México de 1994-1995
Por
Jorge Esquivel Rojas y Guiselle Víquez Jiménez
(Maestría
en Administración de Negocios, UNED, 2006)
CONTENIDO
1. INTRODUCCIÓN
1.1 JUSTIFICACIÓN DEL TEMA
1.2 OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN
2. ORIGEN DE LA CRISIS
3. ANÁLISIS DE ALTERNATIVAS DE POLÍTICA
ECONÓMICA
4. DESARROLLO DE LA CRISIS
5. DESPUÉS DE LA CRISIS
6. LECCIONES DE LA CRISIS
7. REFERENCIAS
1.
Introducción
El
objetivo de este trabajo es realizar una investigación
sobre la crisis económica que afectó a
México durante los años 1994-1995 y subsiguientes.
Esto con el fin de analizar cuáles fueron las
principales causas que ocasionaron esta crisis, las
posibles alternativas que pudieron haberse adoptado
para evitarla o minimizarla, las acciones que finalmente
tomó el gobierno de turno y las implicaciones
de estos hechos tanto a nivel de México como
del resto de Latinoamérica.
El
trabajo está estructurado de la siguiente manera:
-
Origen
de la Crisis: En este apartado se analiza
la situación económica y política
que estaba viviendo México en los años
anteriores a la crisis y el comportamiento de los
principales indicadores económicos.
-
Análisis
de Alternativas de Política Económica:
En este apartado se presentarán algunas posibles
medidas que pudieron haberse adoptado para evitar,
o al menos minimizar, la crisis.
-
Desarrollo
de la Crisis: Se señalan los principales
acontecimientos ocurridos durante el periodo en que
se presentó la crisis económica y se
analizan las principales consecuencias de la misma.
-
Después
de la Crisis: En este apartado se presentan
las principales acciones tomadas por el gobierno mexicano
para enfrentar la crisis y el impacto que tuvo a nivel
de otros países.
-
Lecciones de la Crisis: Se señalan
las principales lecciones aprendidas en torno a esta
crisis de la economía mexicana.
1.1 Justificación del tema
Se
seleccionó como tema de investigación
la crisis de México 94-95 por las siguientes
razones:
-
Por
tratarse de una situación relativamente reciente.
-
Porque fue una situación que tuvo implicaciones
no sólo localmente sino en el resto de Latinoamérica
(efecto “tequila”).
-
Porque existe una relación comercial entre
México y Costa Rica que es muy importante para
el país.
-
Y porque fue una situación que se dio justo
después de que México estableciera el
TLC con Estados Unidos, situación que en este
momento se está viviendo en Centroamérica.
1.2
Objetivos de la investigación
Los
objetivos de la investigación son:
-
Establecer la situación económica mexicana
de principios de la década de los 90´s.
-
Analizar cuáles fueron las principales causas
que ocasionaron esta crisis.
-
Definir las posibles alternativas que pudieron haberse
adoptado para evitarla o minimizarla.
-
Establecer las acciones que finalmente tomó
el gobierno de turno y las implicaciones de las mismas.
2. Origen de la crisis
Desde
finales de la década de los setenta, cuando se
dio una abrupta devaluación del peso mexicano
quedó claramente establecido el agotamiento del
modelo proteccionista que había venido utilizando
este gobierno. Posteriormente, los gobiernos de José
López Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas
de Gortari y Ernesto Zedillo, todos pertenecientes al
mismo partido político PRI, que estuvo en el
poder desde 1929, dirigieron a México hacia una
apertura comercial de alguna manera indiscriminada,
que llevó al país a caer en varias crisis
económicas, las principales presentadas en 1976,
1982 y 1994.
De
acuerdo con Millán (1999), “Los colapsos
económico-financieros de 1976 y de 1988 demostraron
de forma palmaria que el modelo de desarrollo iniciado
en los años cuarenta había alcanzado límites
que sólo podían ser franqueados a costa
de propiciar crisis más frecuentes y más
severas.” De esta manera, México se vio
enfrentado a procesos alternos de auge y depresión;
a tal nivel que, según indica Medina (1996) “Ni
siquiera los grandes yacimientos petrolíferos
descubiertos en los años 70, ni los cuantiosos
recursos líquidos de los préstamos internacionales
(alrededor de 60.000 millones de dólares entre
1976 y 1982) ni los recursos provenientes de más
de mil empresas estatales vendidas a empresarios privados
han podido ser útiles para construir una estrategia
que garantice el desarrollo y una mejor distribución
de la riqueza social”. La última crisis
que ha enfrentado México en los últimos
años se desencadenó en diciembre de 1994.
En
1988 asume el poder de la República en México
Carlos Salinas de Gortari, cuyo gobierno abiertamente
neoliberal dio especial atención a la atracción
de inversión extranjera; asimismo, durante esta
administración se privatizó la banca nacional,
la cual había sido nacionalizada hacia apenas
doce años atrás por el presidente José
López Portilla. La política de este gobierno,
según Medina (1996), se basó en una apertura
comercial indiscriminada, una atracción de capital
extranjero especulativo y sobre todo en una contención
de los salarios de la población que, en quince
años, habían perdido ya alrededor de 70%
de su poder adquisitivo.
Por otra parte, el gobierno del presidente Salinas impulsó
una lucha contra la inflación, la cual era un
obstáculo para que la estrategia exportadora
del gobierno se pudiera completar. Ya en diciembre de
1987, el gobierno había anunciado “una
política de ingresos con disciplinas en el orden
fiscal monetario. El objetivo explícito era reducir
la inflación, mediante la eliminación
de su componente inercial, sin afectar el crecimiento
económico” (Millán, 1999).

Para
ello, la política de control de la inflación
se basó en esquemas de concertación entre
los principales empresarios, sindicatos y organizaciones
campesinas, con el fin de controlar las demandas salariales
y las solicitudes de mayores precios de garantías
de los agricultores. La estrategia de control de la
inflación fue sumamente exitosa, al punto que
la inflación descendió de 160 por ciento
en 1987, a 7 por ciento en 1994 (Gráfico.No.1);
y durante ese periodo, el producto interno bruto (PIB)
mostró tasas de crecimiento positivas (Grafico
No.2). Sin embargo, a pesar de que la inflación
descendía, el déficit de la cuenta corriente
de la balanza de pagos crecía desmedidamente.
Según Del Villar (1997) “En 1994, el déficit
en cuenta corriente alcanza los 28.8 mil millones de
dólares, financiado en parte con flujos de capital
de corto plazo”.

Este
comportamiento de la balanza de pagos fue el que, al
final, condujo a la crisis debido al abuso del manejo
del tipo de cambio y de la política comercial
para reducir la inflación. El tipo de cambio
se mantuvo bajo estricto control del gobierno hasta
el punto que el peso mexicano se encontraba sobrevaluado.
En cuanto a la política comercial, el gobierno
neoliberal mexicano provocó una acelerada apertura
al comercio internacional en detrimento de la producción
nacional, tal y como lo señala Aspe (1993, citado
por Millán, 1999), el arancel máximo descendió
de 40 a 20 por ciento, mientras la gama de tasas por
este rubro se redujo a cinco; el arancel promedio, que
en 1985 era de 22.6 por ciento, para 1988 había
alcanzado un porcentaje de 13.1; y la cobertura de los
permisos previos pasó de 21.2 a 9.1, de 1988
a 1991.
Sin
embargo, a pesar del déficit de la cuenta corriente
de la balanza de pagos (ver Gráfico No.3), el
nivel de las reservas internacionales de México
había estado en crecimiento desde 1988. Este
comportamiento, según Aspe (1993, citado por
Millán, 1999), se debía a “una acelerada
expansión de la inversión –financiada
en forma directa con la repatriación de capitales,
los flujos de inversión de compañías
extranjeras y préstamos voluntarios del sector
privado. Consecuentemente, a pesar de la magnitud del
déficit, se acumularon reservas que en noviembre
de 1991 fueron aproximadamente 16 mil millones de dólares,
el nivel más alto alcanzado en México”.

Por
otra parte, a partir de la renegociación de la
deuda externa en 1990, hay una creciente entrada de
capitales, que llegó a 33,308 millones de dólares
en 1993 (4,389 millones en inversión extranjera
directa, 10,717 millones en renta variable y 18,203
millones en renta fija), debido a las expectativas favorables
sobre la economía. (Del Villar 1997).
Así,
el saldo positivo de las reservas provenían de
entradas masivas de capital, la economía mexicana
empezó a depender fuertemente de los flujos de
capital colocados en activos financieros, que pasaron
a representar la principal inversión extranjera
en el país. De acuerdo con Millán (1999),
el riesgo comenzó cuando esos recursos se fueron
trasladando del mercado de capitales hacia, por ejemplo,
títulos de gobierno que ofrecen perfiles de vencimiento
más cortos. Entonces, la estabilidad del tipo
de cambio y de las condiciones macroeconómicas
dependía de la permanencia de esos capitales
de índole especulativa.
De
acuerdo con Thurow, citado por Oddone (2004), una de
las principales causas de la crisis de México
fue la recesión económica que enfrentó
Estado Unidos a inicios de la década de los 90
“Debido a las bajas tasas de interés bancario
destinadas a combatir la recesión 1990-91, cientos
de millones de dólares pasaron de las cuentas
de ahorro norteamericanas a los fondos mutuales de más
alto rendimiento. Pero para obtener mayor rendimiento,
los gerentes de los fondos mutuales tenían que
obtener más altas ganancias y con esa finalidad
enviaban su dinero a México. Cuando las tasas
de interés de los EEUU volvieron a subir, los
mismos gerentes comenzaron a repatriar el dinero. Con
el dinero que salía en grandes cantidades y déficit
en la cuenta corriente, era sólo una cuestión
de tiempo hasta que México agotara sus reservas
de divisas”.
Ya
para inicios de 1994 era claro que la economía
mexicana estaba al borde de una crisis, debido a la
situación de la balanza de pagos y una inestable
situación política, según Oddone
(2004) “la rebelión en el estado de Chiapas
y los asesinatos políticos. El levantamiento
zapatista sucedido el 1 de enero de 1994, fecha en la
cual entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio entre
México, Estados Unidos y Canadá, conocido
por sus siglas en inglés NAFTA (en castellano:
TLCAN). El asesinato el 23 de marzo de Donaldo Colosio,
candidato presidencial del PRI. El vacilante comienzo
de Ernesto Zedillo, y el peso de la figura de su hermano
y finalmente el asesinato del ex secretario general
del PRI, Francisco Ruiz Massieu, en medio de un acto
partidista, conspiraron contra la estabilidad política
y económica de México y disminuyeron la
confianza internacional de los inversores”.
A pesar de toda esta situación, el gobierno de
Salinas no tomó ninguna medida preventiva, por
lo que esta política económica emprendida
por el gobierno mexicano, desembocó en una nueva
crisis de balanza de pagos, en una abrupta devaluación
del peso y en una caída del producto interno
bruto nacional. En un momento en que los mexicanos estaban
confiados en que la política del presidente Salinas
y de sus antecesores habían colocado a México
en un puesto de preferencia a nivel latinoamericano
y mundial.
Sin
embargo, la situación real que se vivía
era muy diferente, de acuerdo con Del Villar (1997)
“para evitar un ajuste cambiario, el gobierno
aumenta la emisión de títulos denominados
en dólares (Tesobonos). Para finales de 1994,
el 74% del total de valores gubernamentales en poder
del público era en Tesobonos (en 1993 era de
sólo el 4%), por lo que las internacionales reservas
netas de Tesobonos eran negativas”.
Como
lo señala Kozikowski (2000), “en el ambiente
político que prevalecía en la primavera
de 1994, la devaluación parecía poco atractiva
como opción de política económica.
Por otro lado estaba el compromiso, plasmado en los
pactos de solidaridad renovados cada diciembre de mantener
el tipo de cambio dentro de la banda de flotación.
La devaluación habría significado romper
el pacto por parte del gobierno. Por otro lado, la proximidad
de las elecciones federales en agosto de 1994 no permitía
al gobierno adoptar medidas impopulares”.
Es
importante señalar que no existe evidencia de
que el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos,
México y Canadá (TLCAN), que había
entrado en vigor en enero de 1994, haya tenido algún
margen importante de incidencia en la crisis de México
del 94.
3.
Análisis de Alternativas de Política Económica
De
acuerdo con Kozikowski (2000), “lo mejor hubiera
sido devaluar el peso en marzo de 1994, cuando todavía
las reservas monetarias eran bastante cuantiosas. Una
devaluación de 20%, acompañadas de políticas
fiscal y monetaria restrictivas, probablemente hubiera
sido suficiente para restablecer el equilibrio de la
balanza de pagos y la confianza de los mercados financieros.
La devaluación aunada a las políticas
restrictivas habría desacelerado el crecimiento
económico, que ya de por sí era bastante
anémico, y reducido el nivel de vida de la población,
pero habría permito evitar el desastre de 1995.”
De
acuerdo con este autor, las únicas opciones políticas
viables eran:
i.
Devaluar el peso y luego defender el tipo de cambio
con las reservas y con políticas fiscal y monetaria
restrictivas.
ii. Declarar la libre flotación del peso y dejar
que el mercado estableciese la nueva paridad.
iii. Defender el tipo de cambio pero sin esterilización.
Esto habría provocado una severa recesión
justo antes de las elecciones, pero habría acabado
la catástrofe.
Otras
consideraciones que el gobierno puedo haber valorado,
antes de realizar una devaluación agresiva que
generó el caos entre los inversionistas son:
i.
Realizar un proceso de devaluación lento pero
constante del peso mexicano que corrigiera el problema
de la sobrevaloración del mismo pero de una manera
paulatina y no abrupta.
ii. Sustituir las inversiones financieras de corto plazo
por inversiones de largo plazo que fortalecieran el
crecimiento económico del país.
iii. Reducir al máximo el gasto público.
iv. Promover la producción nacional y desestimar
las importaciones para reducir el déficit de
la balanza de pagos.
v. Mantener a la población informada de la situación
económica del país, pero con una visión
de que la misma estaba bajo control.
Como
lo señala Millán (1999), “una devaluación
a tiempo habría impedido proseguir con el programa
contra la inflación, pero hubiera evitado la
crisis de 1994, por una sencilla razón: el nivel
de reservas internacionales. Cuando la modificación
abrupta del tipo de cambio obedece al agotamiento de
estos activos, las políticas fiscales y monetarias
tienen que emprender un camino muy restrictivo, con
la finalidad de restituir lo más pronto posible
un nivel adecuado de reservas.”
4. Desarrollo de la Crisis
De
acuerdo con Kozikowski (2000), “el déficit
de la cuenta corriente, financiado con un superávit
en la cuenta de capital, aumenta la deuda externa y
el servicio de la misma, lo que deteriora la cuenta
corriente en el futuro”. Dado que para 1994, el
déficit de la cuenta corriente superaba el superávit
de la cuenta de capital, se produjo una reducción
en las reservas monetarias internacionales mexicanas.
En
febrero de 1994, las reservas de México eran
de 29,000 millones de dólares, pero para diciembre
de ese mismo año se redujeron a 6,000 millones
de dólares y al momento de tomarse la decisión
de devaluar (20 de diciembre de 1994) ascendían
a solo 3,500 millones de dólares. A esto se debe
sumar el déficit en la cuenta corriente que en
1994 alcanzó, aproximadamente, 25,500 millones
de dólares que equivalen al 8 % del PBI mexicano.
En
diciembre de 1994 llega a la presidencia de México
Ernesto Zedillo, también proveniente del Partido
Revolucionario Institucional (PRI), encontrando una
situación económica y política
muy complicada, lo cual estaba generando un proceso
especulativo entre los inversionistas nacionales y extranjeros
que preveían que el peso se devaluaría
inevitablemente. Como lo indica Kozikowski (2000) “a
partir de ese año, una serie de acontecimientos
de naturaleza política y criminal deterioraron
la imagen del país y pusieron en dudas las perspectivas
del mismo. Al actuar los factores no monetarios en contra
de México, el tipo de cambio real subió,
por lo menos en la percepción de los mercados…
Si el tipo de cambio real sube y el tipo de cambio nominal
se mantiene constante, se produce un desequilibrio.
Los agentes económicos empiezan a comprar dólares
porque están convencidos de que su precio subirá
pronto”.
Una
vez en el poder Ernesto Zedillo, y ante la situación
económica del país, el gobierno mexicano
decidió realizar una devaluación abrupta
del peso. Zedillo decidió establecer un sistema
de libre flotación del peso el cual pasó,
en el término de una semana, de 3.4 pesos por
dólar a 7.2 pesos por dólar o sea una
devaluación del 110%. Una vez que el gobierno
dejó de controlar el tipo de cambio, el peso
perdió la mitad de su valor, lo cual generó
dificultades para atender las deudas en dólares.
Esta fuerte devaluación, más el hecho
de haber anunciado a los inversionistas que la misma
se iba a llevar a cabo, fue declarado por el expresidente
Salinas como el “error de diciembre”, en
parte como una estrategia para tratar de echarle la
culpa del problema al presidente Zedillo.
De
acuerdo con Millán (1999), las principales medidas
adoptadas por el gobierno fueron: “el alza en
las tasas de interés, mediante una política
monetaria restrictiva que redujo el nivel de la economía;
el incremento de tasas impositivas que gravaban el gasto
(Impuesto al Valor Agregado); y la reducción
del gasto público, en términos reales.
Con tales acciones se buscó reducir el gasto
en consumo y en la inversión para aumentar los
niveles de ahorro privado, por un lado; y por el otro,
convertir en superávit, el déficit público:
es decir, aumentar el ahorro interno de tal forma que
se reflejara en una disminución del externo,
representado por el saldo negativo en la cuenta corriente
de la balanza de pagos.”
Esta
situación aunada a la caída de las reservas
internacionales y el creciente déficit en cuenta
corriente, generaron la especulación de los inversionistas
y la fuga de capitales. Asimismo, se incrementaron los
índices de desempleo y los niveles de ingreso
de la población disminuyeron aceleradamente.
Las
principales consecuencias de la crisis fueron:
-
El
Producto Interno Bruto cayó en un 6% durante
1995.
-
El dólar se cotiza en mayo de 1996 en 7.5 pesos,
3 puntos más que en 1994.
-
Hay cerca de cinco millones de personas en desempleo
abierto dentro de una Población Económicamente
Activa (PEA) de 33 millones de mexicanos o sea el
15%.
-
El déficit comercial de México hacia
el exterior había llegado de 1991 a 1994 a
50,860 millones de dólares.
-
La deuda externa se había elevado significativamente
a la cantidad de 173,400 millones de dólares.
-
El salario mínimo se encuentra en un promedio
de tres dólares por ocho horas de trabajo mientras
que, por ejemplo, en Estados Unidos cada hora de trabajo
tiene un salario mínimo de cuatro dólares.
Ante
esta situación, uno de los sectores más
afectados fue el sector financiero, ya que después
de la privatización de la banca estatal, las
instituciones financieras habían otorgado indiscriminadamente
créditos, especialmente para la adquisición
de bienes inmuebles. Como es lógico, ante la
crisis que experimentaba la económica mexicana
y la abrupta devaluación de peso, muchos deudores
se vieron ante la imposibilidad de hacerle frente a
estas deudas, con los consiguientes problemas de morosidad
para las entidades financieras. Por otra parte, con
el fin de evitar más fuga de capitales, se incrementaron
a tal punto las tasas de interés que la tasa
pasiva pasó de 18 a 49 por ciento de 1994 a 1995.
Esta situación llevó a una crisis del
sistema financiero mexicano.
5. Después de la Crisis
La
crisis se concretó en 1995 a raíz de una
devaluación abrupta como medida inevitable ante
la imposibilidad de mantener los niveles deseados de
tipo de cambio y a una profunda caída del nivel
de reservas internacionales; lo anterior, aunado a un
repunte de la inflación provocado por la devaluación.
Ante
esta situación, la ayuda de Estados Unidos, de
los Organismos Internacionales y de otros países
no se hizo esperar otorgándole a México,
de acuerdo con Oddone (2004), “20.000 millones
de créditos norteamericanos de urgencia del fondo
de estabilidad cambiaria federal. Más de 10.000
millones del FMI, 7.800 millones del BPI, 3.000 millones
del Banco Mundial y del Banco Interamericano, 1.000
millones de otros países latinoamericanos”.
Adicionalmente,
el gobierno mexicano tomó importantes medidas
para propiciar la salida de la crisis (Del Villar, 1997):
-
El
Acuerdo de Unidad para Superar la Emergencia Económica
(AUSEE) de enero de 1995 otorgó un aumento
a los salarios mínimos de 7% e impuso un tope
de 12 mil millones de pesos al crédito del
Banco Central para 1995.
-
En marzo de 1995 se adoptó el Programa de Acción
para Reforzar el AUSEE (PARAUSEE), que aumenta el
IVA de 10% a 15%, reduce el gasto en 10%, reduce el
límite al crédito del Banco Central
a 10 mil millones de pesos para 1995, y otorga un
nuevo aumento a los salarios mínimos del 12%.
Sin embargo, el anuncio a finales de agosto de una
cifra de crecimiento del PIB menor a la esperada y
las presiones cambiarias de septiembre de 1995 hicieron
necesario reforzar las medidas antes mencionadas.
-
En octubre de 1995 se anuncia la Alianza para la Recuperación
Económica (ARE), en la que se planea un incremento
gradual de las tarifas de la gasolina, de otros energéticos
y de bienes públicos.
-
Además, se planea una reducción del
gasto público y un aumento del 10% adicional
para los salarios mínimos.
A
partir de estás medidas el dólar se estabilizó
a 6 pesos y por los siguientes dos años se mantuvo
entre 7 y 7.7 pesos por dólar.
Por
otra parte, como se indicó anteriormente, la
crisis económica desató también
una crisis financiera, provocada por la morosidad en
carteras de créditos vencidos que los deudores
no estuvieron en capacidad de honrar. Para recuperar
el sistema financiero, el gobierno se vio en la necesidad
de establecer una estrategia de apoyo al sistema bancario
con medidas como:
-
Establecimiento
de una Ventanilla de Liquidez en dólares (préstamos)
como apoyo al sistema bancario.
-
Establecimiento del programa de Capitalización
Temporal (PROCAPTE) que permitía a los bancos
acceder a fuentes alternas de capital en un ambiente
más favorable.
-
Se realizan reformas legales para permitir una mayor
participación extranjera en los bancos nacionales.
-
Se implementó un esquema de reestructuración
de cartera por medio de Unidades de Inversión
(UDI).
-
Se estableció un programa de capitalización
y de compra de cartera por parte del gobierno.
-
Se estableció un programa de apoyo a deudores
y otro para créditos corporativos.
Esto
generó perdidas al gobierno mexicano ya que gran
parte de esta deuda no pudo ser recuperada.
El
impacto de la crisis en la sociedad mexicana ha sido
grande a pesar de que la economía se pudo recuperar
en un periodo relativamente corto, como lo señala
Medina (1996) “el modelo económico mexicano
ha seguido produciendo riqueza pero acumulada en unos
pocos, de manera escandalosa, mientras que la mayoría
de las pequeñas y medianas empresas y los trabajadores
en general han tenido que reducir de manera drástica
su producción y el poder adquisitivo del salario”.
En
resumen, la reactivación económica de
México después de la crisis de 1994 no
se hizo esperar, apoyada por la ayuda internacional;
sin embargo, el efecto social de la misma se prolongó
por mucho más tiempo afectando a una gran parte
de la población que vio, de la noche a la mañana,
que sus ingresos se redujeron drásticamente y
se encontró en la imposibilidad de afrontar sus
compromisos financieros.
Por
otra parte, por sus dimensiones y por la importancia
que tiene México a nivel de la económica
latinoamericana, esta crisis tuvo también implicaciones
a nivel de otros países de la región,
entre ellos Argentina y Brasil, de ahí que se
acuñara el término “efecto tequila”
para referirse a la misma. De acuerdo con Oddone (2004),
“El primer efecto que la devaluación produjo
fue un agravamiento de la generalizada desconfianza
ya existente en la economía mexicana, que rápidamente
se extendió a la gran mayoría de los mercados
emergentes. Los bancos internacionales cortaron el flujo
de nuevos préstamos; lo que, a su vez, implicó
un fuerte retiro de depósitos y una contracción
en los pasivos monetarios”.
Por
ejemplo, en el caso Argentino, señala este mismo
autor, “La crisis financiera precipitada por la
devaluación mexicana tuvo un fuerte impacto en
la economía argentina. Si bien ello no resultó
en una crisis en el sentido de una devaluación
cambiaria como vislumbraron muchos, la economía
registró una caída del PBI del 5% y una
disminución de la inversión del orden
del 16%.”
6.
Lecciones de la Crisis
De
acuerdo con Kozikowski (2000), el gobierno mexicano
sacó dos conclusiones principales de esta crisis:
1.
No es recomendable depender demasiado del capital extranjero.
Se considera que la dependencia es excesiva si la inversión
extranjera total rebasa 3% del PIB.
2.
El déficit en la cuenta corriente debe ser financiado
en su totalidad por la inversión extranjera directa.
Otras
de las lecciones que se derivan de este caso es que
la crisis económica impacta fuertemente el sistema
financiero generando un riesgo sistémico. En
México la crisis bancaria fue propiciada porque
los nuevos dueños de los bancos, que surgieron
del proceso de privatización, llevaron a cabo
operaciones altamente riesgosas e inclusive fraudulentas.
La inexperiencia de los nuevos banqueros y la inexistencia
de información crediticia sobre los agentes propiciaron
que los bancos tomaran decisiones equivocadas sobre
el otorgamiento de créditos. Mucho de lo cual
se debió a la falta y las deficiencias de la
regulación existente en ese momento.
Por
otra parte, la falta de información y los conflictos
políticos agravaron la situación económica
del país y, además, en gran medida, las
decisiones fueron tomadas con base en criterios políticos
y no económicos.
Esta
crisis tuvo implicaciones no sólo a nivel local
sino también internacional, de acuerdo con análisis
realizados por el Banco Mundial (Oddone, 2004), la crisis
“puso de manifiesto a los líderes de la
región que la reforma es un proceso continuo
que nunca se detiene y que ellos deben estar en permanente
alerta a los cambios en el entorno en el cual operan.
Ratificó la urgencia de comenzar la segunda fase
de reformas y de clarificar su agenda. La reconstrucción
del Estado y la reducción de la pobreza y las
desigualdades son aspectos críticos para la consolidación
de las reformas que ya se han implantado así
como también para lograr un mayor crecimiento
económico hacia el futuro”.
Según
este mismo autor, a partir de la crisis mexicana, “el
informe anual del Banco Mundial 1995, así como
el vicepresidente Sharid Javed Burki, miembros de la
institución como Sebastián Edwards o académicos
como Jeffrey Frenkel (Universidad de California) han
cambiado su posición y admiten ahora la importancia
de efectuar “algún” tipo de control
a los movimientos de capitales de corto plazo al mismo
tiempo que han asignado un poder mayor que el aceptado
hasta ahora a las políticas de estabilización
monetaria por su efecto en modificar expectativas”
.
La
crisis económica de México de 1994 también
tuvo sus efectos en el Consenso de Washington, el cual
fue reformado como se muestra en la siguiente tabla:
Tabla
No.1 Modificaciones al Consenso de Washington

Fuente: Oddone (2004).
De
acuerdo con Gil-Díaz (1996), las principales
lecciones aprendidas de la crisis de México son:
“-
The need to reduce vulnerability to short term capital
movements.
- The advisability of issuing a larger proportion of
long term government debt.
- The need to reinforce the regulation of commercial
banks.
- The role of political changes during the Salinas'
administration and of 1994's political shocks in bringing
about the crisis.”
Por último, es muy importante que los gobiernos
entiendan que deben tomarse acciones cuando se empiezan
a detectar las primeras fallas, en el caso de México
94 las decisiones se tomaron demasiado tarde, y que
debe existir independencia entre las decisiones económicas
y las políticas, de manera que se evite “disfrazar”
una situación económica desfavorable para
no perder el apoyo político.
7.
Referencias
-
Aguirre,
M. 2002. LA RUTA DE LA CRISIS 1994. Cronología
del Error de Diciembre. Obtenido el 10 de octubre
de http://www.mexicomaxico.org/Voto/Crono94FP.htm.
-
Banco de México. 2006. Inflación. Obtenido
el 18 de octubre del http://www.banxico.org.mx/PortalesEspecializados/inflacion/inflacion.html.
-
Calvo, G. 2001. Petty crime and cruel punishment:
lessons from mexican debacle. Obtenido el 7 de noviembre
de http://ideas.repec.org/a/aea/aecrev/v86y1996i2p170-75.html.
-
Congressional Budget Office. Other Influences on U.S.-Mexican
Trade Besides NAFTA. Obtenido el 6 de noviembre de
http://www.cbo.gov/showdoc.cfm?index=4247&sequence=3.
-
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