Resumen:
El
artículo expone la situación en la que
se encuentra el sector exportador costarricense ante
la reciente implementación de un nuevo sistema
de bandas cambiarias que ha mostrado en su inicio una
tendencia hacia la sobrevaluación del colón
y por ende crea incertidumbre y preocupación
en las empresas exportadoras quienes ahora deben reestructurar
sus métodos de toma de decisiones para mantener
la competitividad de sus productos en el mercado internacional.
Palabras clave:
Exportaciones
/ política cambiaria / sistema de bandas cambiarias
/ Costa Rica.
Abstract:
The
article explains the situation that Costa Rican exporters
are going through due to the recent implementation of
the exchange rate bands system that has initially shown
a tendency towards appreciation of the national currency
(Colón). The new system has created uncertainty
and concern within the exporting companies which now
must restructure their decision making process to maintain
competitiveness of their products in international markets.
Keywords:
Exports
/ exchange policy / exchange bands system / Costa Rica.
I. Introducción
El
tipo de cambio no es un precio cualquiera. Constituye
más bien una variable estratégica que
decide si la economía de un país está
en condiciones de crear el contexto macroeconómico
necesario que permita establecer industrias competitivas
a nivel internacional.
¿Por
qué es una variable estratégica? Las experiencias
de los años setenta y ochenta han demostrado
que los tipos de cambio, cuando están muy sobrevaluados
(apreciados), reducen la competitividad del país
y generan inexorablemente déficits en la balanza
comercial, sobre todo porque se dificulta la exportación
de manufacturas y se facilita la importación
de las mismas.
Además
de su efecto en la forma en que se asignan recursos
entre los distintos sectores productivos del país,
el tipo de cambio también tiene repercusiones
importantes en la forma en que la economía maneja
los shocks externos. Por ejemplo, ante un shock negativo,
un tipo de cambio libre absorbe una parte importante
del efecto, evitando que la producción y las
demás variables económicas sufran un deterioro
importante; sin embargo, si mantuviéramos un
tipo de cambio fijo, sería la producción
la que se deterioraría.
Este
artículo aborda el tema del nuevo sistema de
bandas cambiarias implementado en Costa Rica desde el
17 de Octubre 2006 pero se centra en analizar las implicaciones
de este régimen en los exportadores a quienes
el régimen anterior de minidevaluaciones favoreció
grandemente.
Para
este análisis re recurrió a la investigación
bibliográfica, artículos publicados en
medios nacionales e internacionales y algunas entrevistas
a instituciones cercadas al sector exportador.
II.
Breve reseña de la Política Cambiaria
de Costa Rica y su impacto en el sector exportador
La
estrategia de desarrollo que Costa Rica adoptó
desde los años cincuenta, mostró sus primeros
síntomas de agotamiento entre 1974 y 1975, en
coincidencia con una situación de crisis internacional.
El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) se redujo
pronunciadamente en estos años, en comparación
con las tendencias históricas predominantes desde
los años cincuenta; la inflación se elevó
a los niveles más altos hasta entonces registrados;
el déficit en las cuentas externas, en particular
la balanza comercial de la balanza de pagos, se agravó
de forma considerable.
En
el plano económico son dos, fundamentalmente,
los desequilibrios que agravaron la crisis del Estado:
el déficit fiscal y el de balanza de pagos. El
primero fue el obvio resultado del crecimiento del aparato
estatal bajo condiciones de relativa insuficiencia de
los ingresos fiscales. Los desequilibrios de la balanza
de pagos eran causados por las debilidades del desarrollo
de la estructura productiva, principalmente la dependencia
de las importaciones frente a las limitaciones del sector
exportador.
Es
cierto que el modelo tuvo un notable éxito relativo
que se puso de manifiesto en tasas de crecimiento económico
relativamente elevadas, promedio anual del 6,5% entre
los años 1963-1978, una generalizada elevación
de las condiciones de vida de la población, casi
la total universalización de los servicios de
salud y educación; una relativa equidad social
que dio base al sostenimiento de un orden social relativamente
estable y pacífico; y un sistema de democracia
representativa muy avanzado para el contexto latinoamericano.
Pero el modelo presentaba algunos problemas y contradicciones
que, en su momento, precipitaron la crisis que dio inicio
en los años ochenta.
La
crisis cambiaria se se manifestó mediante un
proceso de acelerada y errática devaluación
de la moneda. La devaluación tenía directas
y muy negativas implicaciones para la industria. Recordemos
que se importaba casi la totalidad de las maquinarias,
equipos y materias primas que se utilizaban, de forma
que la devaluación encarecía tales importaciones.
La devaluación produjo, en general, un ambiente
económico extremadamente inestable ya que, por
su carácter errático, hacía imprevisible
la evolución futura de la economía. Como
consecuencia, la caída general de las inversiones
desencadenó la recesión, y por ende, la
caída de la producción nacional.
La
devaluación fue la expresión más
obvia de la situación de virtual insolvencia
externa de la economía, ante la magnitud de los
desequilibrios fiscal y de balanza de pagos y, en particular,
ante la magnitud desproporcionada de la deuda externa.
Insolvencia significa que los ingresos y la disponibilidad
de divisas resultaban absolutamente insuficientes frente
a las obligaciones externas (importaciones mas pagos
por concepto de deuda externa), pero donde tal insuficiencia
no era un fenómeno coyuntural ni transitorio,
sino uno estructural y, por tanto, persistente.
Ante
esta situación, optar por la libre fluctuación
de la moneda era confiarse a los mecanismos automáticos
del mercado para que estos llevaran a cabo el proceso
de ajuste, por medio del cual se lograría reducir
el nivel de consumo y gasto nacionales a la real capacidad
de pago disponible.
Hubo
ocasión de comprobar que ese no era si no el
peor de los procedimientos posibles, ya que el mercado
de divisas quedó a merced de fuerzas especulativas
que actuaban prácticamente sin control alguno.
Ello introdujo elementos de severa inestabilidad que
agravaron el proceso inflacionario, la incertidumbre
económica, el freno a la inversión productiva
y la fuga de capitales. De ahí, pues, la magnitud
de la crisis: caída del PIB en alrededor de un
–10% en el bienio 1981-82; inflación que,
en el dato anual, llegó al 65% en 1981 y superó
el 82% en el 82; elevación sustancial del desempleo
y subempleo de la fuerza de trabajo; caída del
poder adquisitivo real de los salarios en alrededor
de un 40% en relación con sus niveles más
altos (registrados en 1979) previos a la crisis.
A
partir de ahí, el colón como moneda ha
sido devaluado sistemáticamente, debido a los
altos índices de inflación que sufrió
el país en su recesión en los años
90. Durante mucho tiempo tuvo el tipo de cambio en relación
al Dólar Estadounidense en 1 USD$ = 8.60 CRC.
Pero con los cambios económicos que hubo en los
ochenta, se cambió el sistema de cambio a uno
de minidevaluaciones diarias, que fluctuaron entre 10
y 15 céntimos diarios. Como es de todos conocidos,
este sistema llegó a su fin en Octubre del 2006.
Este
sistema de minidevaluaciones fue implementado en 1984
a consecuencia de la crisis de los ochentas. La finalidad
de este sistema siempre fue el incentivo de las exportaciones
para lograr estabilidad en las reservas monetarias internacionales
que habían disminuido como consecuencia del aumento
del petróleo y la falta de generación
de divisas de las exportaciones. También, el
aumento que hubo en las tasas de interés internacionales
incrementaron la deuda del Gobierno Central, el cual
tuvo que financiarse por medio del Banco Central y provocó
un gran aumento en la inflación.
Las
minidevaluaciones lograron su cometido, puesto que luego
de diez años de su implementación, las
exportaciones incrementaron más de un 100% (Vallejos
y Bonilla s.f.). Sin embargo, la libre movilidad de
capitales generó problemas al BCCR en el control
de la liquidez y por ende de la inflación, llegando
a su punto máximo en el 2005 donde la tasa de
inflación superó las expectativas del
Central alcanzando el 14.1%.
La
falta de autonomía del banco para mitigar los
efectos inflacionarios fueron una de las principales
causas que orientaron a reducir la intervención
de la institución con el tipo de cambio y adoptar
el nuevo sistema de bandas cambiarias.
Esto
dio pie a que se analizara más firmemente un
sistema cambiario más flexible que ayude a reducir
el ingreso de capital especulativo y que otorga más
independencia a la política monetaria.
El
reto entonces con este nuevo régimen que se explicará
más adelante, es lograr mantener el equilibrio
externo y la competitividad relativa de las exportaciones
pero al mismo tiempo favoreciendo una adaptabilidad
de la economía ante los shocks externos.
III. ¿Cómo funciona el nuevo sistema
de bandas cambiarias?
El
sistema de bandas cambiarias permite al BCCR establecer
un “techo” y un “piso” como
parámetros en la variación del precio
de la divisa. Este sistema no excluye por completo la
intervención del banco pues éste puede
intervenir cuando el precio llegue a alguna de las bandas
mediante la venta de dólares si el tipo de cambio
alcanza el techo, evitando que aumente más; y
mediante la compra de dólares en caso de que
llegue al piso para evitar que continue bajando. En
cambio, si el precio permanece dentro de la banda establecida,
el banco no interviene por lo que no afecta la cantidad
de dinero en circulación pudiendo controlar sus
instrumentos para manejar la inflación.
Desde
luego, debido a que ahora son las fuerzas del mercado
que establecen el tipo de cambio, esto repercute en
cierta incertidumbre en el valor de la divisa y por
ende, cambiará la forma de tomar decisiones en
cuanto al uso del dólar. Es muy probable, que
esta incertidumbre ayude a bajar la alta dolarización
financiera que tiene Costa Rica y desestimule el ingreso
de capital especulativo y su influencia desestabilizadora.
Aunque
existe el sistema de banda horizontal donde el techo
y el piso son constantes, el más común
es el sistema de banda deslizante; especialmente en
el caso de países donde su inflación es
mayor a la de sus socios comerciales.
En
Costa Rica, la pauta de deslizamiento de la banda es
6 céntimos de colón de aumento en el tipo
de cambio de compra y 14 céntimos en la venta
cada día hábil y su amplitud o anchura
inicial se implementó con 15.44 colones entre
el techo y el piso de la banda (514.78 la compra y 530.22
la venta). Aunque esta amplitud inicial es estrecha,
el plan del BCCR es que se vaya expandiendo en forma
gradual con el fin de lograr un régimen que genere
menos costos y vulnerabilidad.
De
acuerdo a Méndez y Orozco (1996), este sistema
está basado en dos supuestos fundamentales:
Estudios
han revelado que en economías emergentes, a largo
plazo, las exportaciones de manufactura y de productos
agropecuarios son altamente elásticas al tipo
de cambio, mientras que las importaciones totales suelen
ser inelásticas, siendo principalmente el PIB
el que influye directamente en las importaciones. (Loaza
G. s.f.)
En
Bolivia, por ejemplo, se adoptó desde 1985 un
modelo centrado en el mercado y con alto grado de apertura
externa. A pesar de que tuvieron logros importantes
en la disminución de la inflación, su
comercio exterior se caracterizó por poco dinamismo
en las exportaciones y un aumento considerable en las
importaciones que ocasionaron déficit consecutivos
en la balanza de pagos llegando a representar más
del 10% del PIB en 1998.
Esto
demuestra que variaciones en el tipo de cambio pueden
afectar a largo plazo al sector exportador y los perjudica
propiamente cuando la moneda se sobrevalúa. Sin
embargo, de acuerdo al Coordinador General del Proyecto
de Flexibilización Cambiaria del BCCR , Eduardo
Méndez, el nuevo sistema de bandas cambiarias
no pretende favorecer ni desfavorecer a ningún
sector productor de bienes transables sino “reducir
el compromiso del Banco Central con algún valor
o rango de valores estrecho del tipo de cambio y permitir
que el mercado participe cada vez más en su determinación
y con ello que el Banco Central intervenga cada vez
menos en el mercado cambiario, con el fin de que retome
el control de sus instrumentos de política monetaria
para lograr alcanzar su objetivo esencial de procurar
una tasa de inflación baja y estable de manera
sostenible”.
Se
busca llegar a un sistema monetario más moderno
conocido como Metas de Inflación el cual ha sido
utilizado por economías desarrolladas y recientemente
ha tomado auge en economías emergentes quienes
han tenido buenos resultados en cuanto a detener el
aumento de los precios.
De
acuerdo a Canuto O. (2001) “el régimen
de metas de inflación modifica el centro de la
política monetaria, dislocando los instrumentos
de política monetaria y cambiaria en dirección
de sus propios objetivos”.
En
comprensible que el BCCR tome una posición neutral
en el tema e informe que su objetivo final es lograr
reducir la inflación mediante la poca intervención
en el mercado cambiario y el mayor control de sus instrumentos
monetarios.
Sin
embargo, no se debe dejar de lado la preocupación
que los exportadores tienen ante este cambio, pues para
bien o para mal, el sistema anterior de minidevaluaciones
los favoreció durante mucho tiempo, a un costo
alto, pues los importadores y consumidores pagaron con
el aumento de precios las ganancias que eventualmente
disfrutó el sector exportador.
Precisamente,
ahora como uno de los sectores más vulnerables,
los exportadores han manifestado su preocupación
sobre la ausencia de productos de cobertura que los
protejan ante la eventual depreciación del colón
cuya tendencia se caracteriza desde que inició
el sistema de bandas.
Mónica
Araya, Presidenta de la Cámara de Exportadores
CADEXCO, ha manifestado su preocupación por la
carencia de productos de esa índole y sobre el
desconocimiento que existe en las instituciones bancarias
de cómo deberían ser estas protecciones.
(Acuña C., 2006). Otra preocupación es
el costo de dichas coberturas.
Concretamente,
Araya considera que el mecanismo no está funcionando
y que la apreciación del colón disminuirá
la entrada de divisas. Además considera que las
bandas no son la única solución a la inflación
ya que no hay propuestas en firme para capitalizar el
banco Central y eliminar sus pérdidas, ni para
realizar inversiones en infraestructura mediante nuevos
ingresos fiscales.
PROCOMER
por su lado, indica que al ser un ente de carácter
más técnico no han elaborado ningún
estudio respecto a este tema por lo que lamentablemente
no pueden emitir una opinión.
Sin
embargo, de acuerdo al BCIE (2006), para el 2007 se
esperaría una ligera moderación en la
dinámica del comercio exterior de Costa Rica
y las exportaciones e importaciones continuarían
creciendo a dos dígitos (15% y 13%, respectivamente).
Por lo tanto, la expectativa es que el desequilibrio
en la cuenta comercial revierta su tendencia ascendente
para ubicarse en 13.7% del PIB de dicho año.
Igualmente, el desequilibrio de la cuenta corriente
bajaría a 4.6% del PIB.
Sin embargo, el déficit continuo y creciente
de la cuenta comercial es preocupante. Suponiendo que
el tipo de cambio se aprecie, como sucedió en
Chile y Colombia tras la implementación del sistema
de bandas, esto será un incentivo para aumentar
las importaciones mientras se reduce la competitividad
de las exportaciones. Si a esto se une un mayor gasto
público tanto del Gobierno Central como del Instituto
Costarricense de Electricidad (ICE) para el 2007, como
se ha anunciado, será la combinación perfecta
para empujar aún más el crecimiento de
las importaciones y por ende de la brecha comercial.
Un déficit comercial como el que muestra Costa
Rica desde hace algunos años es claramente insostenible.
Esta fragilidad de Costa Rica se complica más
aún cuando no hay claridad en la aprobación
del TLC con Estados Unidos.
V. Opinión Fundamentada
Como
es conocido, Costa Rica dependió hasta 1980 de
tres productos de exportación: banano, cacao
y café. Esta concentración de la oferta
exportable significó una elevada vulnerabilidad
de la economía nacional debido a la fuerte volatilidad
de los precios de esos productos en el mercado mundial.
Luego
de la crisis económica de inicios de la década
de 1980, quedó claro que Costa Rica, debía
adoptar un nuevo modelo que le permitiera participar
más activamente en los mercados internacionales.
Desafortunadamente, el modelo de sustitución
de importaciones no había dado los resultados
esperados y el país continuaba dependiendo de
unos pocos productos de exportación.
De
esta forma, se inició en los 80´s un proceso
de promoción de exportaciones, inserción
en los mercados internacionales, reforma del estado
y eliminación de distorsiones que impedían
a nuestro país competir con el resto del mundo.
Las anteriores políticas formaban parte de un
conjunto de iniciativas que dieron origen al nuevo modelo
de desarrollo, orientado hacia fuera, y que tenía
como objetivo principal lograr la inserción del
país en la economía internacional.
Hoy,
más de 20 años después de iniciadas
las reformas, los resultados son evidentes. Costa Rica
tiene una oferta exportable suficientemente diversificada
que le permite enfrentar exitosamente la variabilidad
de los precios de los bienes exportados. De acuerdo
al BCCR, en la actualidad, existen en el país
más de 1.700 empresas exportadoras que venden
en 132 mercados, más de 3.500 productos.
El
panorama parece llevar a un buen camino, sin embargo,
se ha podido comprobar que el cambio en el sistema cambiario,
si bien no es una amenaza inminente a las exportaciones,
es un tema de preocupación en el sector. Existe
gran incertidumbre, y como en cualquier cambio, se vislumbra
algún tipo de resistencia y poca credibilidad
en el nuevo sistema.
Con
la tendencia a la sobrevaluación del colón
que ha persistido desde que se implementó el
sistema de bandas, muchos representantes del sector
exportador están manifestando desde ya su preocupación
ante las implicaciones del cambio en el valor de la
moneda nacional en el rendimiento de las exportaciones.
Sin
embargo, basados en la investigación realizada
y en los aspectos teóricos del régimen
de bandas cambiarias, esta situación puede ser
temporal y característica de una economía
emergente. Es de suponer, que si el tipo de cambio llega
a la banda inferior, el BCCR deberá intervenir
comprando divisas para aumentar la demanda y ayudar
a que el tipo de cambio se estabilice.
Es
poco probable que el colón se siga sobrevaluando
sin control y por ende la preocupación del sector
exportador debe estar orientada más bien a aspectos
como una mayor incertidumbre a la hora de tomar decisiones,
puesto que a hoy no cuentan con sitemas de coberturas.
Es
claro que el sector exportador enfrentará un
reto considerable en los primeros años de vigencia
del sistema de bandas debido a la incertidumbre creciente
sobre el comportamiento en el tipo de cambio, aún
siendo la banda bastante estrecha.
Es
razonable que el sector se encuentre preocupado por
la falta de instrumentos de cobertura en el mercado.
Ante un cambio de esta índole, las instituciones
involucradas en el proceso exportador como los bancos,
deben atender las necesidades del sector y crear productos
que les permitan seguir teniendo un grado de competitividad
suficiente para participar del comercio exterior y seguir
siendo uno de los principales motores impulsores de
la economía costarricense como lo han sido desde
hace ya muchos años.
Se
debe considerar que la meta exportadora para el 2015
es básicamente duplicar las exportaciones percápita
registradas en el 2005 y generar 15,000 nuevos empleos
cada año para alcanzar en el 2015 un total de
exportaciones de $16 mil millones (Procomer 2005).
No
sería coherente que un cambio en el sistema cambiario
dificulte las exportaciones aunque sí cambiará
la forma de tomar decisiones e incluso puede llegarse
a dar un aumento en los precios de productos exportados
previendo una sobrevaluación importante del colón.
VI.
Retos y recomendaciones para el sector exportador
Es
evidente que con el sistema de bandas cambiarias, el
sector exportador debe cambiar su forma de hacer negocios
y tomar en cuenta las nuevas variables del tipo de cambio,
considerando el piso y el techo de la banda para hacer
sus presupuestos. Sin embargo, estas aproximaciones
serán temporales, mientras la banda no sea muy
ancha.
No
obstante, cuando la misma se amplíe y el tipo
de cambio tenga mayores fluctuaciones difícilmente
predecibles, esto implicará sin duda un riesgo
para todos los sectores, no sólo el exportador.
Se
especula que para el 2007 la economía costarricense
operará en un entorno económico internacional
menos favorable en términos de crecimiento, empero,
se esperaría que se apruebe el TLC, el que permitiría
atraer mayores flujos de inversión extranjera
directa hacia sectores exportadores. Se estima que la
actividad del sector de alta tecnología modere
su dinámica, si bien las exportaciones continuarían
creciendo favorablemente. Además, el gobierno
aumentaría el gasto público en proyectos
de inversión física y de servicios básicos.
Con todo, para este año 2007 se esperaría
un crecimiento cercano a 5.0%, lo que elevaría
el PIB per cápita en 3.0%. Sin embargo, la vulnerabilidad
del sector exportador sigue siendo evidente y su desarrollo
debe ser tema en la agenda nacional para garantizar
su crecimiento y desarrollo en la siguiente década.
Por
otro lado, el sector exportador, mediante instituciones
que lo promueven, debe organizarse y darle mayor importancia
al tema de bandas cambiarias para reducir la incertidumbre
que existe sobre las implicaciones del sistema. Esto
puede realizarse mediante investigaciones y capacitaciones
en el tema. Se trata de un cambio, y ante tal, debe
de instruirse a los exportadores sobre nuevos aspectos
que deben tomar en cuenta para mantener la competitividad
y margen de ganancia de sus productos.
También,
para seguir garantizando el desarrollo del sector y
lograr la meta exportadora se deben concretar condiciones
políticas y económicas estables, particularmente
seguridad jurídica y reglas claras de largo plazo.
Es necesario igualmente que exista concordancia entre
los objetivos de todas las entidades de Estado, ligadas
directa o indirectamente con el comercio internacional.
No
se puede obviar también la necesidad de la Aprobación
del TLC con Estados Unidos y el esfuerzo de los empresarios
y trabajadores para impulsar nuestras ventas al exterior.
Finalmente,
no debe olvidarse puntos importantes como que enfocarse
en el tipo de cambio real y no en el nominal, permite
entender por qué una devaluación nominal
no siempre promueve las exportaciones, pues ello depende
de cómo evolucione la inflación. Y el
éxito del sistema de bandas depende también
de obtener mayores ingresos fiscales (reforma fiscal)
y eliminar las pérdidas del BCCR. Sin esto, muy
difícilmente se alcanzarán los objetivos
planteados por el Central.
VII.
Conclusión
Vienen
tiempos nuevos y difíciles para los exportadores
mientras logran un acoplamiento y entendimiento exitoso
del sistema de bandas. Es u hecho que este nuevo sistema
no cuenta con las facilidades de expectativas del antigüo
sistema de minidevaluaciones.
En
otras circunstancias una apreciación del colón
frente al dólar sería una buena noticia,
pero dada la situación deficitaria que Costa
Rica muestra en su sector externo, debe ser causa de
reflexión y de un análisis de los fundamentales
de la balanza de pagos.
Los
pronósticos del Banco Central son concluir el
2006 con un déficit comercial del 12,4% del PIB.
Pero si el tipo de cambio siguiera apreciándose,
es evidente que habrá un incentivo para importar,
mientras las exportaciones pierden competitividad, lo
cual empujaría aún más este faltante.
El
resultado de los diferentes componentes de la cuenta
corriente indica que este año Costa Rica registrará
un déficit estimado de un 5% del PIB (equivalente
a más de $1.000 millones), según el Programa
Monetario. Todo esto deja al país totalmente
dependiente de la inversión extranjera y de las
entradas de capital especulativo para poder financiar
su sector externo.
Si
bien el periodo de observación es muy corto como
para suponer que la apreciación del colón
que se ha observado será un cambio permanente,
sí debe servir para evaluar las vulnerabilidades
que Costa Rica tiene en su sector externo.
Sin embargo, hay algo que sí tienen muy claro
los exportadores y el gobierno en general, esto es que
la única posibilidad de alcanzar un desarrollo
económico rápido y sostenible de un país
tan pequeño como Costa Rica depende de su capacidad
de participar cada día de manera más amplia
y profunda en la economía internacional. La necesidad
de encontrar nuevos mercados en el exterior para los
productos costarricenses debe seguir siendo uno de los
objetivos más importantes de la política
nacional de desarrollo.
Basados en esto, un país debe prepararse ante
los cambios y retos que le afrontan y de la misma forma,
los sectores económicos deben encontrar con las
herramientas necesarias para sobrellevar los cambios.
Más
específicamente, las empresas exportadoras deben
realizar los ajustes necesarios en su administración
y proceso de toma de decisiones para poder enfrentar
eventualmente una posible sobrevaluación del
colón y tomar en cuenta nuevos métodos
para mitigar pérdidas por el comportamiento del
tipo de cambio.
También,
el BCCR, la banca privada y estatal y los representantes
del sector deben aunar esfuerzos para promover coberturas
o herramientas que permitan a los exportadores continuar
desarrollándose en el comercio internacional
para que sean afectados lo menos posible por el sistema
cambiario vigente.
La
tarea de las instituciones financieras con ayuda del
BCCR debe ser facilitar las transacciones, reflejar
los precios de forma constante de acuerdo a las fuerzas
del mercado y presentar cuanto antes las herramientas
para la cobertura de este tipo de riesgos a la luz del
Reglamento de Derivados Cambiarios.
Finalmente,
deben aterrizarse propuestas en firme para capitalizar
el banco Central y eliminar sus pérdidas y además
deben concretarse las inversiones en infraestructura
mediante nuevos ingresos fiscales. Esto ayudará
a que la inflación sea más fácilmente
controlable y que el sistema de bandas brinde los resultados
necesarios sin sacrificar a ningún sector económico.
Bibliografía