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Pobreza: Conceptos y medición 

Por Lic. Gabriel Leandro, M.B.A.

Economista

1. Conceptos básicos sobre pobreza

Al realizar una revisión de la literatura existente sobre este tema una cosa salta a la vista: no existe una definición única y suficientemente precisa de pobreza. Incluso el concepto puede verse afectado por factores de tipo cultural, religioso y los sistemas sociales de valores. Así por ejemplo, si se dice que “pobreza significa no tener suficiente para comer, una elevada tasa de mortalidad infantil, una baja esperanza de vida, pocas oportunidades educacionales, escaso acceso al agua potable, inadecuado cuidado de la salud, inadecuadas condiciones de vivienda y poca participación en los procesos de toma de decisiones (Schubert, 1994). A pesar de que cualquiera estaría de acuerdo con que ese concepto de pobreza es bastante completo y detallado, realmente no es una definición de validez universal, ya que muchos de los términos que menciona pueden ser muy relativos dependiendo de los distintos sistemas de valores.

Pobreza absoluta y pobreza relativa

Un análisis de pobreza generalmente diferencia entre pobreza absoluta y pobreza relativa. Se habla de pobreza relativa cuando los sujetos bajo consideración son “pobres” en relación a los “otros”, los cuales deben ser claramente especificados. La pobreza absoluta se refiere exclusivamente a la situación de individuos particulares sin realizar alguna comparación entre ellos y otros. La pobreza absoluta existe cuando las condiciones de vida de los individuos poseen deficiencias en la satisfacción de necesidades físicas y socioculturales. Para don Oscar Arias (1979) “la pobreza absoluta significa analfabetismo, desnutrición, enfermedades, carencia de vivienda, altas tasas de mortalidad y reducida esperanza de vida, que impiden a quienes las sufren realizar el potencial genético que nace con ellos”. Se dice que existe pobreza absoluta primaria si las necesidades humanas físicas, expresadas en términos de nutrición, vestido y vivienda, no están garantizadas. Por otro lado, se denomina pobreza absoluta secundaria cuando existe algún tipo de “exclusión de la participación en la vida social”. Estas clasificaciones de pobreza están asociadas al concepto de “necesidades básicas”, de modo que las personas que no satisfagan un mínimo de sus necesidades básicas, materiales o inmateriales, son considerados pobres.

La pobreza absoluta y relativa puede ser considerada desde dos perspectivas:

Punto de vista

Descripción

Microeconómico

La pobreza se refiere a la situación de aquellos individuos u hogares que no satisfacen sus necesidades básicas o solo las satisfacen en un grado inadecuado

Macroeconómico

Se dice que existe pobreza cuando el promedio de los habitantes de un país, o región, vive por debajo de un nivel mínimo de subsistencia

2. Medición de la pobreza

 Cuando se determina el tipo y extensión de la pobreza, tres instrumentos son de particular importancia. Estos son:

·      Las líneas de pobreza que separan a los pobres de los no pobres,

·      Perfiles de pobreza que brindan una descripción más detallada de las características de los pobres, y

·      Los indicadores de pobreza que buscan proveer una visión general de los niveles de vida, ingreso y condiciones sociales de los pobres.

Con la ayuda de estas herramientas es posible retratar la pobreza de los individuos, de grupos o de países en un determinado momento, o bien efectuar comparaciones a lo largo del tiempo.

2.1 Medición de la pobreza absoluta

1. Criterio de subsistencia o método de las necesidades básicas insatisfechas

Este criterio “toma en cuenta situaciones de infraconsumo, desnutrición, precarias condiciones de vivienda, bajos niveles de educación, malas condiciones sanitarias” (Céspedes, 1995). Para lograr esto es necesario especificar con precisión esas necesidades básicas físicas y socioculturales de los individuos. Si la medición de la pobreza es basada en este criterio, los estándares del Banco Mundial pueden ser usados para especificar la división entre los pobres y los no pobres, los cuales consideran las siguientes necesidades materiales básicas:

·      Nutrición: nutrición debería ser adecuada, balanceada e incluir un consumo mínimo de calorías por día.

·      Salubridad: acceso a los servicios de salud básicos para reducir o eliminar las enfermedades más contagiosas, además de disponer de servicios de maternidad y bienestar para los niños, que asistan a la población en materia de nutrición e higiene.

·      Vivienda: que existan condiciones de vivienda adecuadas para brindar protección permanente de las condiciones climáticas y otras influencias del medio.

·      Agua potable: en las áreas urbanas, acceso a agua no contaminada disponible a una distancia no mayor de 200 metros. En las áreas rurales, la recolección de agua no debe demandar un tiempo excesivo.

Así si un individuo no alcanza el estándar en una o más de las variables mencionadas entonces es considerado pobre. A nivel macroeconómico se considera entonces la proporción de individuos en la población total que han sido considerados como pobres.

Los estándares mencionados son considerados como valores promedio, independientemente del país, región, cultura, familia, sexo u otras características personales, lo que da como resultado una regular guía para considerar la pobreza. Ahora bien, es posible alcanzar un razonable grado de precisión en el caso de las necesidades básicas materiales, pero no así con relación a las necesidades inmateriales, como la educación, participación política, libertades y derechos humanos, seguridad social, autoestima, condiciones de trabajo, entre otras.

Aparte de lo anterior, se presentan otras dificultades con este método pues las necesidades consideradas no tienen todas la misma importancia relativa, al igual que los indicadores que describen el grado de satisfacción de cada una de ellas. Además la determinación de los límites de subsistencia, o sea los valores mínimos para cada una de esas variables, son arbitraria también y difícil de aplicar.

En Costa Rica se han hecho algunos estudios que procuran medir el nivel de pobreza de la población nacional de acuerdo con este criterio. El investigador Pablo Sauma y el Instituto Nacional de Estadística y Censos, consideraron en las más recientes Encuestas de Hogares el siguiente conjunto de necesidades básicas:

1. Vivienda

1.1  Calidad de la vivienda: si el tipo de vivienda corresponde a “Tugurio” o si la menos dos de las siguientes partes de la vivienda: el piso, las paredes o el techo, están construidos con material de desecho o su estado aparente es malo.

1.2  Hacinamiento: si el número de personas en la vivienda por cada dormitorio es mayor a 3.

2. Servicios básicos

2.1  Agua potable: si el agua proviene de río, quebrada o naciente, de la lluvia o de otra fuente. En caso de la zona urbana se añade la obtenida de pozo.

2.2  Disposición de excretas: si no tiene o el sistema es diferente a alcantarillado o cloaca, tanque séptico, pozo negro o letrina.

2.3  Alumbrado: si no es eléctrico en zona urbana y si no es eléctrico o con canfín en zona rural.

3. Educación: si hay en el hogar niños y jóvenes de 7 a 15 años que no asisten a algún centro educativo en zona urbana, y de 7 a 12 años en zona rural.
4. Salud: si el jefe del hogar no tiene seguro y el ingreso per cápita del hogar es inferior al ingreso per cápita promedio.
5. Capacidad de consumo: si la razón de dependencia económica del hogar (miembros del hogar entre ocupados) es mayor a 3 y si el jefe del hogar tiene menos de sexto grado en zona urbana, o tercer grado o menos en zona rural.

Fuente: Estado de la Nación, Sétimo Informe, 2000.

Para el año 2000 Sauma logró calcular los siguientes porcentajes de pobreza de acuerdo con el método de las necesidades básicas insatisfechas, datos que fueron publicados en el Sétimo Informe del Estado de la Nación:

Fuente: Estado de la Nación. 7º. Informe.

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2. Criterio del ingreso o método de la línea de pobreza

Este método consiste en la determinación de un nivel de ingreso mínimo con el que podría proveer una satisfacción mínima de las necesidades físicas y socioculturales. En principio esto parece evitar los problemas del método de las necesidades básicas insatisfechas. Los individuos son considerados “pobres” si no alcanzan dicho nivel mínimo de ingreso. El nivel de pobreza de un país puede ser descrito como el porcentaje de individuos de la población que no alcanzan ese nivel de ingreso mínimo.

Una alternativa para indicar la pobreza de un país es emplear la “brecha de pobreza”. La brecha de pobreza provee una cuenta del nivel de ingreso que debería ser transferido a los pobres para que la población con ingreso por debajo de la línea de pobreza, incremente su ingreso hasta alcanzar la línea de pobreza. La brecha de pobreza presenta una imagen más exacta de la pobreza de un país que el simple número de pobres.

Pero, ¿cómo se especifica ese nivel mínimo de ingreso? En principio hay dos posibilidades.

·      La primera es microeconómica, e implica la determinación de una canasta básica de bienes y servicios necesarios para subsistir, y proyectar el ingreso necesario para adquirirlos. Sin embargo, es evidente que este tipo de línea de pobreza también depende de juicios de valor, pues se afecta según la región, la religión, la esfera cultural, e incluso el criterio del mismo investigador. Así no existe acuerdo universal sobre cuáles bienes y servicios se requieren para garantizar la satisfacción de un nivel de vida mínimo. Además esos bienes que componen dicha canasta deben ser valorados a ciertos precios, los que en determinado momento podrían no reflejar las verdaderas condiciones reales. Un método alternativo para determinar el valor de esta canasta de bienes es el de la “Canasta básica de alimentos”, método que es muy empleado en Latinoamérica y Costa Rica (Céspedes, 1995). Esto consiste en establecer un requerimiento mínimo de nutrientes (calorías, proteínas, etc.) necesarios para mantener “adecuadas condiciones de salud”, lo que permite establecer cuáles alimentos deben consumirse para luego calcular el costo de éstos. Finalmente el costo de esta canasta de alimentos se expande, multiplicándola por determinado factor, para incorporar el costo de las necesidades básicas no alimentarias. El fundamento teórico y empírico de esta metodología es la “Ley de Engel”, según la cual los individuos con mayor ingreso per cápita, gastan una proporción menor de su ingreso en alimentos. Basados en lo anterior, una proporción relativamente alta del ingreso gastado en alimentos es interpretada como señal de pobreza. Sin embargo, no existe consenso con relación a cual tasa de gasto en alimentos es “relativamente alta”.

·      El segundo método para determinar el nivel de ingreso mínimo es de corte macroeconómico. Se basa en el nivel de ingreso nacional per cápita, bajo la suposición de que será el mínimo necesario para satisfacer las necesidades básicas. Pero este tipo de metodología realmente ha recibido muchas críticas, algunas de las cuales girar alrededor de que no se refleja el costo de muchas necesidades, las que no necesariamente tienen un costo monetario, sino que tienen carácter de costos de oportunidad individuales.

Fuente: Estado de la Nación. Informe 7º.

Fuente: Estado de la Nación. Informe 7º.

3. Criterio combinado

Existen varias posibilidades para realizar un análisis combinado. Una es la que Céspedes (1995) llama “Método Mixto” o “Medición Integrada de la Pobreza”. El autor Céspedes se fundamenta en un estudio realizado por PNUD según el cual, luego de analizar zonas urbanas en 8 países de América Latina, se determinó que, “a lo sumo una tercera parte de los hogares calificados como pobres con el método de la línea de pobreza, también califican como pobres con el método de las necesidades básicas insatisfechas”. Así el resto de los hogares son pobres de acuerdo con uno de los métodos, pero no con el otro. Lo anterior muestra por un lado la complejidad del fenómeno de la pobreza, el cual es multidimensional, afectado por muchas variables, pero sobre todo se observa las significativas diferencias entre ambas metodologías.

Se sugiere entonces que estos métodos pueden ser complementarios y no sustitutivos, pues cada método capta diferentes facetas del mismo fenómeno. De este modo es posible desglosar los hogares pobres en cuatro subgrupos, y obtener de ellos algunas características más específicas o particulares. Kaztman (citado por Céspedes, 1995) sugiere nombres para estos subgrupos y sus respectivas interpretaciones.

 

Método línea de pobreza

Método de las necesidades básicas insatisfechas
Ingresos por debajo de la línea de pobreza
Ingresos sobre la línea de pobreza
No satisface al menos una necesidad básica 
Hogares en pobreza crónica
Hogares en pobreza inercial
Se satisfacen todaslas necesidades básicas 
Hogares en pobreza reciente
Hogares no pobres

Fuente: Céspedes. Jiménez. La pobreza en Costa Rica. 1995.

Se describen a continuación los cuatro subgrupos descritos en el cuadro anterior:

·     Hogares en pobreza crónica: No disponen de suficientes bienes y servicios para satisfacer sus necesidades básicas, ni poseen ingreso suficiente para adquirirlos. De las cuatro categorías es en la que se encuentran los hogares en peor condición.

·     Hogares en pobreza reciente: estos podrían ser hogares que tuvieron un ingreso suficiente como para satisfacer sus necesidades básicas, pero que posiblemente han sufrido un deterioro en sus ingresos.

·   Hogares en pobreza inercial: estos podrían ser hogares cuyo ingreso se haya incrementado, pero que todavía no puede satisfacer todas sus necesidades básicas.

·      Hogares no pobres: estos hogares no presentan problemas de pobreza de acuerdo con ambos criterios.

Fuente: Estado de la Nación. Informe 7º.

Pero por otro lado Renate Schubert (1994) sugiere dos maneras distintas de realizar una combinación entre los criterios señalados primeramente.

a. Perfiles de pobreza:

Un perfil de pobreza para un país o un grupo de individuos consiste en un bosquejo comprensivo de los aspectos cualitativos y cuantitativos que caracteriza a la población pobre, con respecto a sus condiciones económicas, institucionales y sociales. Dependiendo de la calidad y disponibilidad de los datos, la calidad estadística de los perfiles de pobreza variará fuertemente a lo largo del tiempo y en distintos países. En este sentido se deben analizar los costos y los beneficios de contar con mejor información para obtener un adecuado perfil de la pobreza. Sin embargo, una vez más, la medición de la pobreza depende de la opinión de expertos y juicios de valor.

Según Céspedes y Jiménez (1995), algunos de los rasgos fundamentales del perfil de los pobres en Costa Rica son los siguientes:

·       Los hogares son de mayor tamaño que los no pobre.

·       Los hogares pobres tienen, en proporción, más niños que los hogares pobres; por esta razón, a pesar de ser más numerosos, cuentan con menos personas en edad de trabajar. Es decir, mientras las personas en edad de trabajar en comparación con las que no están en esa edad se encuentran en una proporción de 2 a 1 en los hogares no pobres la proporción es de 2 a 1,8.

·       La mayor proporción de niños refleja tasas de fecundidad mayores entre las mujeres pobres.

·       Los niños y jóvenes de los hogares pobres aprovechan menos los estudios formales y abandonan más temprano el sistema educativo, como se evidencia al medir los años de estudio potencialmente al alcance de los jóvenes. Del total de años de estudio que pudieron haber cursado hasta completar la Enseñanza Media, los jóvenes más pobres no aprovecharon porque no se matricularon en los centros de enseñanza el 27 por ciento, mientras los no pobres no aprovecharon el 16 por ciento de los años de Enseñanza Media que potencialmente pudieron haber cursado. Como casi todos los niños, pobres o no pobres, completan la Enseñanza  Primaria, estás cifras reflejan un déficit concentrado en la Enseñanza Media, lo cual circunscrito  a este nivel de enseñanza, significaría que los pobres no aprovechan entre un 50 y un 60 por ciento de los años que potencialmente pudieron haber cursado de la Enseñanza Media, en comparación con un déficit entre 30 y 37 por ciento para los hogares no pobres.

·       Los jóvenes más pobres se incorporan al mercado laboral en forma más temprana y con un menor potencial de capital humano. Por tanto, esas personas, cuando jóvenes y más adelante cuando adultas, tienden a trabajar en mayor proporción que los no pobres en ocupaciones de menor productividad y menor remuneración.

·       El ingreso de los hogares pobres es menor no solo porque el ingreso por perceptor es menor, sino también porque entre ellos hay menos perceptores, debido a su menor participación en el mercado laboral y porque los miembros activos de los hogares pobres están más afectados por el desempleo y el subempleo que los activos de los hogares no pobres.

·       Esta menor participación de los pobres también refleja la menor participación de las mujeres de los hogares pobres. Para la generalidad de los hogares la participación de las mujeres en el mercado laboral es menor a la de los hombres (75 por ciento para los hombres y 31 por ciento para las mujeres, en los últimos años). Además, la participación de los hombres y de las mujeres de los hogares pobres menor a la de unos y otras en los hogares no pobres, aunque hay mayor contraste entre las mujeres. Para las mujeres de hogares no pobres la participación es algo superior al 30 por ciento y para las de hogares pobres solo la mitad de este porcentaje.

·       La menor participación de las mujeres de hogares pobres está ligado a otro rasgo: en proporción, hay más mujeres en condición de jefes de hogares pobres que en los no pobres.

·        La menor formación (nivel de estudio) se refleja en la población económicamente activa (PEA): las personas activas sin estudios en los hogares pobres representan una proporción 3 veces mayor que las personas activas sin estudio en los hogares non pobres; por el contrario, la proporción de las personas económicamente activas con estudios de enseñanza media, en los hogares no pobres, más que duplican la respectiva proporción correspondiente a los pobres.

·       La relación entre ingreso, nivel de educación y edad es bien clara, como era de esperar y como se ha demostrado en diversos estudios.

·       Es más probable en los hogares pobres que en los no pobres que: las mujeres ocupen la jefatura del hogar; los jefes, hombres o mujeres tengan más de 60 años; las personas jefes con más de 60 años sean mujeres; las parejas vivan en unión libre; y la persona que ocupa la jefatura sea viuda o viudo.

·       Es más probable en los hogares pobres que en los no pobres, que los jefes de hogar; sean económicamente inactivos; estén en situación de desempleo o de subempleo; trabajen en agricultura y no en otras actividades productivas; sean cuenta propia; y laboren en microempresas de menos de 5 trabajadores.

b. Indicadores de pobreza

Los indicadores de pobreza consisten en listas de indicadores, los cuales podrían tener o no pesos relativos. Como indicadores parciales concernientes al ingreso se emplean corrientemente el ingreso per cápita, ingreso en el límite de pobreza, nivel de salarios para ocupaciones no calificadas, índice de precios de la canasta de bienes básicos, entre otros. Indicadores relacionados con el criterio de subsistencia pueden ser la proporción del producto nacional bruto gastada por el gobierno de un país en seguridad social, las tasas netas de matrícula de niños y adolescentes en el sistema educativo, tasa de mortalidad de niños menores de cinco años, la tasa de inmunización de niños de un año, esperanza de vida la nacer de hombres y mujeres, tasa de alfabetización, entre muchos otros.

El problema fundamental de los indicadores de pobreza es que son indicadores parciales, y además es muy  difícil determinar su importancia relativa.

2.2 Medición de la pobreza relativa

Como ya se ha mencionado, la pobreza puede ser discutida en términos de pobreza absoluta y relativa. La pobreza relativa de un individuo existe cuando la satisfacción de las necesidades básicas de este individuo es “marcadamente inferior“ que la de los otros individuos en su grupo relevante. Esto no necesariamente significa que el individuo en cuestión vive un nivel de subsistencia mínima, solo que su posición es “considerablemente peor”que las de los otros. Especificar el significado de “considerablemente peor” es una pregunta que es difícil de responder, pero es obvio que, cuando se discute acerca de la pobreza relativa, los aspectos estructurales y distributivos son más importantes que el ingreso absoluto o los valores de subsistencia.

En términos similares, un país puede ser descrito como relativamente pobre si el nivel de bienestar de su población es “considerablemente inferior” que el de los otros países. Y aquí también, no necesariamente pobreza relativa es sinónimo de pobreza absoluta.

En el caso de la pobreza relativa, las diferencias entre varios individuos o grupos de individuos es el centro de atención, así que la percepción de estas diferencias es relevante. Las diferencias en la satisfacción de las necesidades básicas o en el ingreso pueden ser objetivamente determinadas y descritas independientemente de las percepciones individuales (pobreza relativa objetiva). Así se emplean los deciles y otros cuantilos para describir la distribución del ingreso en una sociedad, y otros indicadores como el coeficiente de Gini, la relación entre el ingreso familia per capital promedio del V quintil y el I quintil, entre otros indicadores relacionados con las brechas de equidad.

Fuente: Estado de la Nación. 7º. Informe.

Un instrumento útil para mostrar la distribución del ingreso de una sociedad es la curva de Lorenz. Esta gráfica muestra cómo se distribuye el ingreso de la sociedad entre los distintos estratos de la misma. La diferencia entre la línea de desigualdad (línea diagonal de la gráfica) y la curva de Lorenz se conoce como “zona de desigualdad”. Cabe destacar que “la curva de Lorenz sólo indica cómo se distribuye el ingreso entre los distintos estratos de la población pero no indica nada acerca del nivel absoluto de pobreza o afluencia de cada estrato” (Saborío, 1994).

Fuente: Elaboración propia con base en cifras obtenidas del Estado de la Nación, 7º informe.

Del análisis de la curva de Lorenz se puede obtener el coeficiente de Gini, que como se nota en la tabla anterior lleva una tendencia creciente durante los últimos años.

2.3 Medición de la pobreza a nivel global

Para lograr realizar una medición de la pobreza a novel mundial es necesario emplear una misma línea de pobreza de referencia. En este sentido el Banco Mundial emplea, a efectos de agregar y comparar datos a nivel mundial, las líneas de referencia de $1 y $2 por día en dólares de 1993 en términos de la Paridad del Poder Adquisitivo (se mide el poder adquisitivo relativo de las monedas a través de los países). De acuerdo con ese estándar se ha estimado que en 1998 había en el mundo 1200 millones de personas con niveles de consumo inferiores a $1 por día (aproximadamente el 24% de la población de los países en desarrollo) y 2800 millones de personas vivían con menos de $2 diarios. Como menciona el Banco Mundial en su portal de internet PovertyNet “Estas cifras están por debajo de las estimaciones anteriores, lo que indica que algún progreso ha tenido lugar, pero siguen siendo demasiado altas en términos de sufrimiento humano, y queda mucho por hacer”.

La obtención de estos datos es muy compleja, tanto a nivel nacional y más aún a nivel internacional. La realización de las encuestas de hogares y de la aplicación de las distintas metodologías, y además todo el proceso de estimación generan que los resultados salgan con un retraso significativo.

A pesar de todo es necesario trabajar más en la obtención de mejores indicadores y realizar estudios más precisos. En este sentido los informes más recientes del Banco Mundial se han preocupado en investigar nuevas dimensiones de la pobreza y mejorar la recolección y evaluación de la información. “La agenda del Informe sobre el desarrollo mundial ha incluido tanto la unión de indicadores sociales comparables y de alta calidad para la educación, la salud, y el acceso a servicios e infraestructura como el desarrollo de indicadores que examinan otras dimensiones - por ejemplo el riesgo, la vulnerabilidad, la exclusión social, el acceso al capital social. El programa de trabajo, además, ha incluido métodos de comparar un concepto multidimensional de pobreza, cuando la agregación de todas las dimensiones en un solo índice podría no tener sentido” (Banco Mundial, PovertyNet).

Referencias bibliográficas

·      Alvarado, Eduardo. CON LAS EXPECTATIVAS DE SU LADO. La Nación, 20 de julio del 2002, página 23.

· Arias Sánchez, Oscar. NUEVOS RUMBOS PARA EL DESARROLLO COSTARRICENSE. Editorial Universitaria Centroamericana, San José, Costa Rica, 1979.

·      Banco Mundial. INDICADORES SOBRE DESARROLLO SOSTENIBLE: MARCO Y METODOLOGIAS. 1996.

·      Case. Fair. PRINCIPIOS DE MACROECONOMIA. Cuarta edición. Prentice Hall Hispanoamericana, México, 1997.

·      Céspedes. Jiménez. LA POBREZA EN COSTA RICA: CONCEPTO, MEDICION Y EVOLUCION. Estudios 11. Academia de Centroamérica y Centro Internacional para el Desarrollo Económico. San José, Costa Rica, 1995.

·      COSTA RICA COMTEMPORANEA: RAICES DEL ESTADO DE LA NACION. Primera edición. Editorial Universidad de Costa Rica, San José, Costa Rica, 1999.

·      Cuadrado Roura, Juan. POLITICA ECONOMICA: OBJETIVOS E INSTRUMENTOS. Segunda edición, McGraw Hill, Madrid, España, 2001.

·      Fallas, Helio. CRISIS ECONÓMICA EN COSTA RICA. Editorial Nueva Década, San José, Costa Rica, 1982.

·      Jiménez, Gustavo. GOBIERNO FIJA RUMBO. La Nación, 20 de julio del 2002, página 22.

·      Parkin, Michael. MICROECONOMIA; VERSION PARA LATINOAMERICA. Quinta Edición. Pearson Education, México, 2001.

·      PNUD. INFORME SOBRE DESARROLLO HUMANO 2001. Ediciones Mundi-Prensa, México, 2001.

·      Proyecto Estado de la Nación. ESTADO DE LA NACIÓN EN DESARROLLO HUMANO SOSTENIBLE. SEXTO INFORME 1999. PNUD, San José, Costa Rica, 2000.

·      Proyecto Estado de la Nación. ESTADO DE LA NACIÓN EN DESARROLLO HUMANO SOSTENIBLE. SETIMO INFORME 2000. PNUD, San José, Costa Rica, 2001.

·     Saborío, Sylvia. ELEMENTOS DE ECONOMIA. 12ª reimpresión de la 1ª edición. EUNED. San José, Costa Rica, 1994.

·      Schubert, Renate. POVERTY IN DEVELOPING COUNTRIES: ITS DEFINITION, EXTENT AND IMPLICATIONS. Economics, volume 49/50, Institute for Scientific Co-operation, Tubingen, Germany, 1994.

·      UN ESTIGMA SOCIAL. Editorial Periódico La Nación, 16 de noviembre del 2001, página 15.

·      UNICEF. ESTUDIOS SOBRE POBREZA EN COSTA RICA: UNA VISION CRITICA. 1ª edición. UNICEF, San José, Costa Rica, 1998.

Páginas de internet consultadas:

·         http://www.worldbank.org/poverty

·         http://www.eurosur.org

·         http://www.monografias.com

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